contrACultura

Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 23 de Mayo de 2017
Imprimir

Acuerdos para el arte y la cultura

Acerca del conflicto entre trabajadores del sindicato y autoridades de la Secretaría de cultura de la Presidencia

En medio de una coyuntura pre-electoral, los meses más cercanos al destinado para los comicios, el ambiente se convierte en una vorágine donde los grupos sociales buscan hacerse escuchar por aquellos que pueden convertirse en los nuevos líderes. Ningún ámbito del país está exento de la necesidad de hacerse oír. Ni en lo económico, ni en lo político y mucho menos, en el ámbito cultural.

Esto es lo que desde hace poco más de un mes está viviendo una buena parte del sector cultural de nuestro país. Aunque las exigencias al cumplimiento de las demandas laborales tienen ya un tiempo, el personal de la Secretaría de Cultura de la Presidencia (Secultura), aglutinado en sindicatos, han iniciado una serie de acciones, como paro de labores en diferentes instituciones, para exigir a las autoridades de la Secretaría el pago del escalafón salarial, que fue aprobado en la anterior Administración presidencial, cuando era el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte y pertenecía al Ministerio de Educación. Ahora, afirman los sindicalistas, debieron haberse cumplido las mismas condiciones que se habían obtenido cuando eran parte del Ministerio.

Por el otro lado, la Secretaría ha actuado con demasiada reserva sin que se perciba un acercamiento estratégico en una mesa de diálogo constante y productivo. Ni siquiera parece tener una estrategia de comunicaciones efectiva en la crisis. La explicación oficial clásica ante las demandas de los trabajadores es que el dinero presupuestado no es suficiente. Pero esto no es una salida sencilla, sino que es el eco de una realidad más profunda que nuestro país padece. Nunca ha habido un presupuesto cercano a las necesidades institucionales para este ramo, antes se destinaba un total para el Ministerio de Educación y ahora, para la Presidencia. Para la Secultura quedará algo más que 17 millones y paremos de contar. De esa poca cobertura es de donde llega a la cultura y el arte una fracción del presupuesto. Hemos tenido administraciones que han negado la identidad indígena de nuestro país; que han adquirido deudas exorbitantes para destinarse a rubros como el crecimiento económico, la defensa (solo pongamos un punto de comparación: el gobierno ha destinado cerca de 8 millones para la compra de una flota de 10 aviones de guerra en 2013)… pero el gran ausente en el reparto del pastel ha sido la cultura en el sentido estricto: poco o nulo apoyo a programas de formación en artes, de defensa de pueblos originarios, de fomento a las actividades culturales y al conocimiento de la tradición artística de nuestro país. Si esto no se resuelve, mucho menos se resuelven asuntos de carácter administrativo.

El otro punto es cómo se administra el raquítico presupuesto anual. Los miembros del sindicato han denunciado la poca transparencia del manejo de los recursos de la institución, la escasa voluntad de diálogo por parte de las autoridades. Hablamos de una institución que está llamada a concertar, debatir, incluir y ser transparente en todos los aspectos. Estas denuncias deben llamar urgentemente la atención de las entidades responsables para su debida investigación y conocer si la Secultura ha sido eficiente o deducir simplemente responsabilidades. 

La Secretaría de Cultura, hay que reconocer el esfuerzo, amplió el número de direcciones para dar acogida a más sectores que antes estaban atendidos marginalmente y realiza numerosos programas de difusión a las artes; como el programa Vive la Cultura, iniciado en 2011. Esto puede ser un arma de doble filo, desde la óptica de los trabajadores que consideran muchos de estos gastos innecesarios; pero lo cierto es que hay aspectos descuidados que deben ser tomados en cuenta con urgencia, por el bien cultural del país. No obstante, la parte humana tampoco puede dejarse de lado. Son los trabajadores quienes cuidan de estos proyectos, quienes los hacen realidad.

El trabajo entre Secretaría y sindicato debería ser un esfuerzo articulado: que se comparta el rescate de los valores culturales y artísticos del país y también el respeto al trabajador. Por ejemplo, juntos deberían exigir la aprobación de una Ley de Cultura o la creación de un Ministerio de Cultura y Arte que garantice un presupuesto más justo para este ámbito importante en cualquier desarrollo de país. Pero mientras sindicalistas y autoridades sigan enfrentados por un presupuesto que es insuficiente desde el principio, quien pierde realmente es el ciudadano que está interesado en conocer y participar de la cultura de su país, que quiere integrarse a las artes desde el aspecto público.

El diálogo es el camino para la construcción de entendimientos para el desarrollo de una democracia. Este diálogo, entre autoridades y trabajadores de la Secultura, debería ser un paso clave para sentar las bases de acuerdos a dos vías: compromisos de ambas partes en beneficio de la población. Lo demás caerá por su propio peso.

Compartir

Comentarios   

 
+1 #1 Ricardo Fernández 14-11-2013 00:05
De nada sirve una Ley de Cultura si las personas que dirigen la institución gubernamental tienen nulo conocimiento sobre el tema y limitada preparación. Es necesario valorizar el patrimonio cultural para que se lleve a cabo la protección y apreciación de éste. Para muestra un botón:
Director Nacional: Arquitecto
Asesor del Director Nacional: Arquitecto
Directora de Registro y Bienes Culturales: Arquitecta
Director del Museo Nacional de Antropología: Arquitecto
Subdirectora del Museo Nacional de Antropología: Arquitecta
Directora de Levantamiento de Bienes Inmuebles: Arquitecta
2 + 2 = ?
Citar
 

Escribir un comentario

Norma de uso obligatoria

  • Los comentarios tienen que referirse al tema publicado
  • No se publicarán comentarios fuera de la ley local (difamaciones)
  • No está permitido el lenguaje soez ni ataques personales
  • Reservamos el derecho de eliminar comentarios inapropiados
  • Comentarios breves, no más de 20 líneas
  • No publicaremos anónimos ni falsas identidades

Aclaramos que no publicamos comentarios automáticamente

La opinión de los lectores, no es la de contrACultura


Código de seguridad
Refescar