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San Salvador, 27 de Julio de 2017
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Carta abierta a las autoridades de Cultura

Sábado 8 de enero de 2011

 

«Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó.

Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó.

Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero tampoco me importó.

Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó.

Después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó.

Ahora vienen por mí, pero ya es demasiado tarde».

Señoras y señores:

Este poema erróneamente atribuido a Bertolt Brecht ha circulado por todo el mundo como un ejemplo de lo mucho que pueden el miedo y la falta de solidaridad a la hora de expandir y de mantener una injusticia. Desgraciadamente, el caso que hoy nos ocupa nos parece, precisamente, una flagrante y dolorosa injusticia.

Hasta donde sabemos, en 2010 ustedes despidieron a los siguientes profesionales: Marta Rosales, Celina Ganuza, Claudia Ramírez, Manuel Luna, Brenda Guadrón, Pablo Menacho, Andrea Hergia Matte Rubio, Guillermo Aguirre, Jorge Rodríguez y María de los Ángeles Portillo.

Por otra parte, fueron reubicados y, hasta donde sabemos, con rebaja de salarios: Mario Noel Rodríguez, Astrid Rubio y José Luis Bonilla.

Resulta preocupante para nosotros, trabajadores de la cultura, el poco respeto que han mostrado ustedes hacia personas que durante años pusieron su capacidad al servicio del país y desarrollaron una importante labor en beneficio de la cultura nacional. Entre los despedidos hay una amplia gama de profesionales, desde músicos, arquitectos y escritores, hasta arqueólogos y gestores culturales que en algunos casos llevaban más de diez años trabajando en la institución.

Nos preocupa especialmente la actitud de ustedes, que a la fecha, y hasta donde sabemos, no han ofrecido una sola explicación plausible de esta ola de despidos. Además, el elevado número de mujeres entre las personas despedidas nos hace pensar que estos hechos tienen un marcado sesgo misógino.

Quedarse sin empleo en esta época de crisis, y más en un país como El Salvador, constituye un atentado contra cualquier persona. Pero además, despedir a profesionales de larga trayectoria cuando el país los necesita más que nunca es aun peor: es criminal.

Todo esto contradice palmariamente el discurso que el presidente Funes presentó al principio de su gestión, en el sentido de que su administración sería «el gobierno del cambio» (sic) y que impulsaría una «verdadera meritocracia» (sic). ¿Es que las personas despedidas no reúnen suficientes méritos para, al menos, conservar su empleo? ¿Cuáles son los criterios que establecieron ustedes para despedirlos?

Como ciudadanos de este país y como trabajadores del arte y de la cultura nos creemos en derecho de pedir y de obtener de ustedes al menos una explicación. Es lo mínimamente decente en este caso. Porque si estas personas fueron despedidas en forma antojadiza, cosa fácil de imaginar ya que no nos han dejado ustedes otra opción que hacer conjeturas, lo justo sería que ustedes reconsideraran su decisión y los reintegraran a sus labores lo antes posible.

No omitimos manifestar que esta carta abierta no busca tampoco, en ninguna forma, perjudicar a los trabajadores que hayan sido contratados para sustituir a los despedidos. Ese es un problema que ustedes, señoras y señores, han creado y son ustedes los llamados a solucionarlo.

Pueden circularla a través de sus correos y envíen esta carta en la modalidad de copia oculta a sus contactos. Por favor, manden una copia, de la misma manera, a los siguientes remitentes.

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Gracias.

Se solicita a quienes quieran firmar esta carta envíen un correo a las direcciones que aparecen con anterioridad.

Lea también:

El derecho a servir desde el sector público (respuesta de la Secretaría de Cultura a esta iniciativa)

 

Carmen González Huguet, escritora y catedrática

René Rodas, poeta

Helena Ramos, escritora nicaragüense

Bilal Portillo - Asociación Cultural Islámica Shiita de El Salvador

Lorenzo Amaya, psicólogo e investigador

Jorge Ávalos, fotógrafo y escritor

Jennifer Valiente, actriz y directora de teatro

Carmen Molina Tamacas, antropóloga y periodista

Ismael Crespín

 

 

La opinión de los colaboradores de este espacio de debate cultural y artístico no necesariamente refleja el pensamiento de la revista contrACultura ni de Contrapunto.

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