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Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 27 de Junio de 2017

Casi inédita. Especial del Día Mundial de la Poesía 2015

ppalPOESIA2015

Celebramos la poesía con poesía salvadoreña, una corta selección, con poemas inéditos, la mayoría, de autores de reconocida trayectoria y también compartimos la palabra de poetas nuevos. Como sea: poemas nuevos o voces nuevas. Algunos materiales se pueden encontrar en blogs, en sitios web, en redes sociales, casi inéditos, algunos en ningún lado más que en la contrACultura. Tengan buen provecho, la poesía es alimento. Feliz Día Mundial de la Poesía en este 2015.

Poesia2015

Selección: Carlos Clará.

 

Julio Iraheta Santos (1939)

 

No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti

 

Señor

festejan la miseria

y no decimos nada

 

No eres socio de Rockefeller

ni compadre de Nixon

ni  tienes estado pontificio

Ellos se repartieron tu ropa

te quemaron en Vietnam

y te cortaron la mano en Bolivia

 

Señor

ha llegado la hora

de que canten los gallos

Esta vez

            no te negaremos

 

(casi inédito)

Más sobre Julio Iraheta Santos.

 

 

Álvaro Rivera Larios (1960)

 

Canto solo

 

En este punto

en que la noche

no domina

ni la luz se desvanece,

en la tierra indecisa,

se levanta un árbol.

 

La última claridad

y la primera ceniza

pelean su presencia.

 

Más antigua

que la semilla

de su origen

es la voluntad

que acomoda al cielo.

 

Entre los dedos pelados

de su mano abierta

crece un canto

que a fuerza de insistir

se apodera del crepúsculo.

 

(casi inédito)

Más sobre Álvaro Rivera Larios.

 

 

René E. Rodas (1963)

 

I

(fragmento)

 

Hace tiempo que estoy aquí. Me quedaré lo justo. Hasta que la luna cambie a menguante. Vine para ponerle nombre al último objeto de la creación. Abriré las puertas del mundo para que lo contemple con sus ojos nuevos; con un manto púrpura y una alta corona marcaré su presencia. Los libros sagrados leeré para sus oídos, y los secretos de la tierra y de las aguas le serán revelados por mi compañía silenciosa. Soy un sabio árabe que conoce el encanto de los números, un espartano curtido por la sangre y por el sol que guarda para el que viene la crónica de las grandes batallas. Durante siglos fue adiestrado en la ciencia de la espera. La contemplación y el canto fueron en mí dotes tempranas. Ahora aguardo. Y el tiempo me es propicio. He visto dibujarse en el espacio las señales apacibles que lo anuncian. Del pasado rescato el trigo y las abejas. Yo educaré su voz. Yo templaré su carácter. Yo edificaré sus pasos sobre el alto tálamo de los que todo pronunciaron por la primera vez. Yo le seré filtro para la luz, regazo en su congoja, bastión en su batalla, sentencia en su alegría. Yo seré sus ojos cuando duerma. Yo cuidaré su tienda. Yo, que soy uno y legión.

 

(inédito)

Más sobre René E. Rodas.

 

 

Susana Reyes (1971)

 

Esta tarde el sol está limpio...

Sabía que no iba a recordar aquellos versos,

Ni siquiera sé cómo he de terminar

esta carta que hace tiempo debí haberte escrito.

 

El sol es una rodaja de zanahoria

y yo sigo buscando en las gavetas

el papel con olor a tierra mojada

que preparé aquel invierno.

Siempre en el mismo lugar

pienso en los mismos versos...

 

Es inútil,

no es el sol,

soy yo

y este silencio deslumbrante,

más bien, cegador.

 

Me atrevo a empujar la hoja

hasta la orilla de la mesa

para que caiga,

para que se haga

mil pedazos el silencio

 

(inédito)

Más sobre Susana Reyes.

 

 

Noé Lima (1971)

 

2. EL SICARIO JOE

 

Usa la navaja de su padre

la oxidada biblia debajo de la faja

 

él aprendió en la infancia

cómo cortarle el hambre a los peces dormidos de sus manos

lo hizo de un tajo siempre

cuando la úlcera apretaba al ombligo náufrago de la noche

los dientes cariados esparcían algún roído poema en el aire

el apretón de la puerta al encerrar al silencio

a lo sumo

al llanto

 

el sicario Joe

apenas sabe leer

sabe nada más el peso del alfabeto cuando mata

las letras de cada nombre en las estrías de la navaja

 

apenas puede medirle la sonrisa a sus huesos

el ecuador a una bala susurrándole a cada víctima

la nostalgia de los inviernos

 

el sicario Joe

apenas recuerda cómo oler pegamento

para dejar de comerse la uñas

lo difícil que es vivir a los quince años

con la suela confesora de la última escaramuza

 

apenas recuerda el olor del humo de la cocina

la última huella de su madre

esa disecada niebla

que en prisión camina más lento en los espejos.

 

(inédito)

Más sobre Noé Lima.

 

 

William Alfaro (1973)

 

XII) Espada


Tengo la sangre como espada
ya no resucitaré
pero lucharé
por el derecho a ser animal
que niega verse transmutado en el espejo
            aljibe de estiércol
            plegaria que nadie escucha.

Ya no soy mártir ni poeta
ni hombre ni callado payaso
ni borracho burlado
por jaurías de coyotes

Los huesos son míos
es mi caza

Tengo la sangre como espada
para vencer al cobarde
remedio de la amargura
es la sonrisa hipócrita

voy a herirte con mi amor.

 

(inédito)

Más sobre William Alfaro.

 

 

Lya Ayala (1973)

 

2

 

El centro de tu boca me toca

me toca y me perfora

me perfora y me sacrifica

es el tono de las sílabas

lo que pasa entre nosotros

me quiebro entonces en ti

en silencio

como los tulipanes

 frente a sus hojas

 

(inédito)

Más sobre Lya Ayala.

 

 

Federico Hernández Aguilar (1974)

 

Variación de una postal

 

           De este país dijo Menéndez y Pelayo

Demasiados poetas en tan breve República

(...)

          Demasiados escombros ambulantes.

       David Escobar Galindo

 

Demasiados escombros deambulan

en esta breve República de poetas ciegos,

masacrados por la brisa y la lluvia,

gobernados por el incienso de la noche fría.

 

No se atreve el humo a meterse en nuestros ojos.

Nos atenazan la espalda unas alas confundidas.

Los fantasmas de los poetas que sobreviven

hacen una fiesta en la plaza pública:

les duele la canción del exterminio,

el aire se les viene encima

como si fuera una catarata de nudillos.

 

Conozco sus nombres. Ellos me conocen.

 

Jugamos a las escondidas

en esta ciudad de cenizas luminosas.

 

Jamás me encontrarán.

 

(inédito)

Más sobre Federico Hernández Aguilar.


 

Alfonso Fajardo (1975)

 

Río

 

El poeta no sabe

si la puerta de oro

es de entrada

o de salida

 

El poeta no sabe

si la fiesta y la orgía

es infierno

o paraíso

 

El poeta no sabe

si la muerte

es el fin

o el principio

 

El poeta no sabe

si el poema

es luz

o caverna

 

El poeta

cual río animal

solamente transcurre

con sus instintos salvajes

 

(inédito)

Más sobre Alfonso Fajardo.

  

 

Luis Angulo Violantes (1977)

 

(…*…)

 

                                :Padre

 

porque mueren los poetas?

tu mano

acaso 

puede lastimarse de otra manera?

o puedes

—si quisieras—

no decir nada

incluso

hoy sé

no puedo negarte

también yo los mataría

 

(inédito)

Más sobre Luis Angulo Violantes.

 

 

Claudia Meyer (1980)

 

No usé el beligerante escudo del sol para conquistar fronteras,

ni fundé otra patria más allá de mi labor;

la flecha de mi brazo fue hermana de la caza,

no del imperio donde el sol no se oculta.

Mi crimen fue concebir el laberinto

y el de los pájaros el de darme uno a uno el tornasol de sus alas.

Otros tejan con sangre y oropel sus victorias,

yo me quedo con un puñado de arena, contigo y esta playa.

 

(inédito)

Más sobre Claudia Meyer.

 

 

Ronald Rivas (1986)

 

VIII

 

Polvo eras

y al polvo volverás,

por eso tus manos son dos rosas limpias,

su color de cobre levantando la estatura del hijo

En la época en que caen los muertos

como hojas de otoño.

 

Polvo eras,

al polvo volverás

como un huracán de tierra en la que canta un infinito bosque

de cacerolas y legumbres.

 

Polvo eras,

polvo florecido y tibio

eue el invierno guarda en su caja de hielo.

 

Polvo serás,

lluvia de barro en las montañas

donde el hombre sin pensamiento bebe tu granizo

y hace de tu cuerpo una vasija en la que deposita su dolor…

 

Polvo eras… 

 

(inédito)

Más sobre Ronald Rivas.

 

 

Rebeca Avila Urdampilleta (1990) 


El miedo


Un pájaro ve un objeto que relumbra. Alza el vuelo. Baja.

Un gato acogido en su silencio. Lo seduce una luz. Se asombra. Se lanza sobre ella.

Un niño juega en la luna. Lo distrae un misterio que reluce. Emprende la aventura.

Un hombre percibe un objeto que no puede nombrar. Se aleja.

 

(inédito)

 

 

Pedro Carlos Mancía (1990)


III


 

Soñé a un monstruo parado al pie de la cama. Humeante. Desnudo. De sus manos emanaba la noche y entre sus estrellas me perdí. Me olvidé del descenso del cuerpo, del temor ajeno, de la herejía de tu voz. Recuerdo que jugábamos y nos tapábamos los ojos para leernos el futuro. Éramos sonámbulos del destino. Ciegos para aprender al tocarnos.

Pero yo aprendí de la noche, aprendí de verte desnuda en las tinieblas, aprendí de saberte muerta.

Aquí solo habita el Diablo. En estos rincones donde la maldad es plaga necesaria. La peste se propaga en todo y se desvanece. Vejaciones nocturnas sentadas en la nada. Respirando hondo. Apaciguadas. Hambrientas de sangre.

 

(inédito)


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