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San Salvador, 27 de Junio de 2017

Claudia Meyer: «Uno es la suma de las ausencias y presencias que ha tenido en la vida»

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Entrevista a Claudia Meyer, ex integrante del extinto Taller Literario Tecpán, poeta perteneciente a la generación de los noventa. Recientemente presentó en el Centro Cultural de España su libro «Estación del frío». 

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Por Inés Ramírez (*)

@InesRamirez_SV

San Salvador.- Claudia Meyer nació en 1980 en la ciudad de San Salvador, es licenciada en Mercadotecnia de profesión y poeta por elección. Se describe como «Madre, hermana, hija, nieta, amiga, profesional, de múltiples intereses», su poesía ―manifiesta― es un ejercicio depurado de observación.

Dentro de su experiencia profesional, Claudia ha sido coordinadora en las Academias Sabatinas Experimentales en Ciencia y Tecnología de la Comunicación (Asex), un programa del Ministerio de Educación (Mined) y la Universidad Dr. José Matías Delgado, donde también fungió como asistente de la Dirección del Centro de Investigaciones en Ciencias y Humanidades.

Además, ha sido editora de las publicaciones Anuario de Investigación y revista Letr@bierta, asistente académico administrativo en el antiguo programa Escuela de Jóvenes Talentos en Letras, patrocinado por el Mined y la Universidad Dr. José Matías Delgado. Asimismo, fue correctora de estilo de la revista Signos Vitales, publicación de la Asociación de Estudiantes de Medicina de la misma universidad.

En julio de 2014 fue nombrada por la Secretaría de Cultura de la Presidencia (Secultura), como «autora del mes». Obra suya ha sido publicada en antologías nacionales y extranjeras; ha participado en diversos encuentros y festivales de poesía estatales e internacionales. Desarrolla labores de formulación y seguimiento a proyectos, docencia universitaria, gestión cultural y editorial; también es miembro de la Asociación Salvadoreña de Cine y Televisión.

La artista, fue integrante del extinto Taller Literario Tecpán. Su primer encuentro con la literatura ―comenta― fue desde la infancia, cuando leía las enciclopedias que pertenecían a su abuelo. A corta edad también tuvo contacto con el mar ―También gracias a su abuelo― lo que creó en ella una fascinación por el mismo y se ha convertido en un elemento importante en su poesía.

Entre sus influencias literarias, la artista reconoce a escritores españoles como Vicente Aleixandre, también salvadoreños como Hugo Lindo y Raúl Contreras.

Recientemente presentó en el Centro Cultural de España, su primer libro: Estación del frío, un poemario que tiene como base tres trabajos ganadores en los Juegos Florales de 2008, 2010 y 2011, los cuales la hicieron acreedora, en 2011, del título de Gran Maestre en poesía por Secultura.

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Presentación en el Centro Cultural de España (CCESV). De izq. a der.: Carlos Clará (editor Índole), Claudia Meyer (autora) y Fernando Fajardo (director CCESV). Foto cortesía: Óscar Perdomo León.

Estación del frío es parte de la colección Onda Expansiva del sello Índole Editores, que muestra un panorama de voces representativas de la generación de los 90, constituida por poetas nacidos entre 1965 y 1980 de América Latina. «La poesía de estos autores se enmarca, generalmente, en períodos de posguerra o posrepresión, pero a diferencia de la generación anterior, su imaginario es más intimista, neoexistencialista o reflexivo de una infancia y adolescencia que se gestó en exilios, conspiraciones, diásporas, abandonos y ciudades sitiadas, espacios sobre los que reflexionan con inquisición, añoranza y hasta una rabiosa ternura», señala Carlos Clará, editor y director de Índole.

Próximamente la poesía de Meyer llegará hasta el interior del país, la editorial tiene proyectado llevar a la artista hasta departamentos como Santa Ana, San Miguel y Usulután. De hecho, el 20 de junio de 2015, Estación del Frío se presentará en el Teatro Cabañas de Sensuntepeque, cabecera departamental de Cabañas. El evento será a las 2:00 p.m., la entrada es libre y también se contará con la participación de un dueto de artistas de la localidad. Esta presentación se realizará ―según la editorial― gracias al apoyo de la Alcaldía Municipal de Sensuntepeque.

Claudia Meyer concedió una entrevista a contrACultura donde nos cuenta ―de primera mano― sobre su poesía, su libro y sus proyecciones.

¿Quién es Claudia Meyer?

Madre, hermana, hija, nieta, amiga, profesional, de múltiples intereses. Creo que uno es la suma de las ausencias y presencias que ha tenido en la vida. Eso soy.

¿Cómo define su poesía?

Como un ejercicio depurado de observación.

¿Qué significa para usted el hecho de ser acreedora del título Gran Maestre en poesía?

Se sienten bien los reconocimientos, el saber que la obra gusta y es acreedora de distinciones. Para mí es un estímulo, una de tantas provocaciones para seguir adelante con el oficio.

¿Por qué Estación del frío?

Es la consecuencia de los acontecimientos: se llega a un periodo de crudeza, a una temporada gélida, a un sitio glacial y distante de sí mismo y de los demás. Un tiempo ingrato de reserva, de auto reserva donde llegan las reflexiones, las aclaraciones, pero no proveen de satisfacción o tranquilidad, sino más bien frialdad y mortificación.

Es su primer libro, ¿por qué publicar hasta ahora y con Índole?

No me afanó nunca el hecho de publicar. Nunca lo busqué ni fue el propósito. Con Índole el proceso fue tan natural como una conversación entre amigos y a partir de allí se habló del proyecto, de publicar «algo». Agradezco que nunca hubiera presión, ni tiempos. Más bien fue que las partes se sintiesen cómodas y ambas satisfechas con los resultados. Y que bien que fue Índole, una editorial con gran experiencia y proyección latinoamericana; les agradezco la confianza depositada en mi persona y en la obra.

¿Cómo fue el proceso para concentrar en un libro, tres poemarios?

Más que concentración fue un proceso de de-construcción y de allí construcción. El material sufrió cambios, muchos, no solo de armazón sino de re escritura, a fin de que lograse ser una estructura por sí misma, un libro.

¿Por qué expresa que el  libro es una contemplación de la nostalgia, el dolor y la herida?

El escritor es un observador. Ser amigo de alguien que escribe es exponerse a verse convertido en letras. Las palabras se nutren de la vida, de lo que pasa. Es un ojo atento que se vuelve relator y al estar observando uno se cuestiona lo propio y lo que ve. El libro es una suma de voces, de perspectivas. Observar requiere de ángulos, de diferentes miradas. Resultados de la Estación del frío son nostalgia, dolor y heridas: se contemplan para describirles.

¿Qué es lo que espera que los lectores encuentren en Estación del frío?

Una atmósfera y re interpretación muy particular de un hecho. Que lo que ahí está escritor de alguna u otra forma les haga eco en lo propio.

¿Qué impresiones le dejó la presentación de su primer libro al público?

Me emocionó el interés que despertó, lo atento del público al conversatorio, el hecho de reaccionar positivamente ante lo que veían y escuchaban. Muy entusiasmada de la experiencia; que ambos lados de la presentación, la mesa y el público, lo disfrutamos mucho.

¿Tiene más proyectos a futuro?

Escribir.

 

(*) Periodista salvadoreña, forma parte del equipo de contrACultura. 

Información sobre recital poético en Sensuntepeque.

 

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