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San Salvador, 23 de Junio de 2017
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EL CINE SALVADOREÑO DE LUTO: JOSÉ DAVID CALDERÓN DIO EL ÚLTIMO ¡CORTEN!

Por HÉCTOR ISMAEL SERMEÑO*

Fotografía: PACO


En 2002 me hizo el honor de ser el invitado que bautizó el programa Platicarte. La Fundación Cultural Alkimia, la cual presido, le hizo un homenaje junto con el Cine Club de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas; ganó premios en Quezaltenango; Francia lo reconoció como "Caballero de las Artes", y por fin el año pasado el Gobierno Salvadoreño le dio el Premio Nacional de Cultura en la primera ocasión que se otorgó a los audiovisuales.


También presidió la fundación para el cine cultural salvadoreño, FUNDACINE, con el  deseo de compartir sus conocimientos con las nuevas generaciones.


Ahora bien, algo debemos tener claro: los premios no son nada, es el premiado el importante, José David Calderón fue el más importante cineasta nacional hasta el día de hoy. Extremadamente talentoso en una zona semidesértica para las artes, hizo lo que pudo, pero también lo que quiso. Su muy acabada obra cinematográfica quedó ya como su mayor legado para la cultura salvadoreña.


El anecdotario de nuestros veinte años de amistad es vasto. Cuando presenté mi libro "La otra mirada", ocupé una página entera para  dedicársela a él. Me llamó exagerado por ello, le contesté que era una insignificancia, que merecía más que una página de dedicatoria en un libro, por ejemplo una cinemateca nacional que llevara su nombre, un conjunto de salas denominadas con su apellido, un centro de audiovisuales denominado con su nombre y apellido. Sonrió y me dijo que no molestara, que no era para tanto. Muchos se dieron cuenta el año pasado con el premio de cultura, que no era una exageración, apenas un sueño en un país que no siempre valora lo suficiente a quienes le dejan un legado del tamaño del que dejó él. Le obsequió el ejemplar del mencionado libro a un extranjero que pasó de prisa por el país y quiso comprarme otro, le regalé dos. Quién era yo para dejar de agradecerle.


Su amistad y la de la diva nacional Isabel Dada fueron lo mejor que me pudo pasar al retornar al país, ambos habían iluminado  mi adolescencia sin que lo supieran. El maestro Calderón y su profundo amor por el cine que refleja su trabajo inigualable, fue la mejor herencia que le dejó a El Salvador.


*Escritor, historiador y crítico de artes. Colaborador de ContrACultura.

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