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San Salvador, 25 de Marzo de 2017
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El legado gráfico arquitectónico de Armando Sol

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La polifacética vida de Armando Sol, uno de los primeros arquitectos salvadoreños graduados en el exterior y que aportara al país un legado arquitectónico importante en San Salvador, Santa Ana y Santa Tecla, le permitió incursionar también en la diplomacia, el diseño, el dibujo y la pintura.

Por Víctor Manuel Rivas Merino (*)

San Salvador.- «La historia de una ciudad puede entreverse a través de su arquitectura, ya que esta es el resultado del cambio y la evolución de las sociedades. La arquitectura y todas las formas del arte evolucionan, plasmando en ellas el desarrollo de las ciudades así como también su cultura, haciendo uso de los medios con los que cuentan en determinada época y recurriendo a sus propios elementos y los de otras culturas».[1]

Es así como a lo largo de la historia de la arquitectura salvadoreña, han existido personajes que han dejado huella a través de sus diseños y construcciones que reflejan soluciones creativas, inmersas en un contexto social, económico y cultural de una época. Tal es el caso de Armando Sol, uno de los primeros arquitectos salvadoreños graduados en el exterior y que aportara al país no solo un legado arquitectónico, sino también un legado artístico que pocos conocen y que es necesario valorarlo, conservarlo y difundirlo, con la intensión de que la sociedad, pero sobretodo las nuevas generaciones de arquitectos en formación aprendan a respetar y a proteger nuestro patrimonio cultural edificado.

En ese sentido el legado gráfico del arquitecto Sol, se calcula en 489 planos correspondientes a proyectos de casas, apartamentos, edificios diseminados en San Salvador, Santa Tecla y Santa Ana.

68 dibujos que corresponden a escenas urbanas, monumentos, iglesias, retratos de sus diferentes viajes por Europa, Asia y América.

Más de 900 fotografías de sus diferentes viajes alrededor del mundo, entre documentos y objetos personales.

Es por ello que se ha hecho una selección de la obra más representativa que puede ser exhibida a través de una muestra museográfica que recopile la vida y obra del arquitecto Sol, y su aporte al desarrollo de la arquitectura en El Salvador con el objeto de hacer conciencia en la sociedad salvadoreña para valorar el trabajo de un precursor de la arquitectura del país.

Cronología de la vida de Armando Sol

Armando Sol Estévez nació en Nueva San Salvador el 14 de octubre de 1909, sus padres fueron Antonio Enrique Sol, uno de los pioneros de la arqueología salvadoreña, quien descubriera el sitio arqueológico de Cihuatán y Teresa Estévez. Se graduó de bachiller en Ciencias y Letras del Instituto Nacional de San Salvador en 1928.

En 1929 partió a Bruselas, Bélgica, para realizar estudios de arquitectura en la Ecole Saint Luc, donde obtiene el título de arquitecto en 1934. Posteriormente se inscribió en la Universidad de Madrid, España, para recibir un posgrado en concreto armado.

Es en esta época que conoce al español Joaquín Vaquero, pintor y escultor, quien influyó en el desarrollo de su obra artística.

En 1935, regresó a El Salvador, donde realizó su primera obra arquitectónica: la transformación de una construcción de la calle Arce, (entre el edificio de tesorería y el almacén Papini) en una moderna tienda de caballeros llamada El Siglo.

La docencia fue otro de los aspectos que formaron parte de la vida de Armando Sol, ya que en 1936 se incorporó a la Universidad de El Salvador, donde posteriormente es nombrado como miembro del Consejo Universitario. Asimismo impartió las asignaturas de Historia del Arte y proyectos arquitectónicos en la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de El Salvador.

El 20 de marzo de 1943, contrajo matrimonio con Hilda Trujillo Noltenius.

En el periodo de 1940 a 1960, desarrolló una destacada carrera como diplomático en el extranjero. Esto mismo le daría un amplio bagaje cultural y serviría como la búsqueda incesante que todo arquitecto hace, hasta encontrar las influencias que darían paso al estilo neocolonial, típico del arquitecto Sol y que plasmara como un sello en sus edificaciones.

En 1970, fundó con otros connotados profesionales la Sociedad de Arquitectos de El Salvador, que más adelante se convertiría en el Colegio de Arquitectos de El Salvador.

Sol escritorio

El arquitecto Armando Sol fue uno de los primeros arquitectos graduados que ejercieron la profesión en el país.


En 1972 recibió un homenaje en el Sexto Congreso Centroamericano de arquitectos celebrado en San Salvador y ese mismo año también es reconocido por sus treinta y cinco años de ejercicio profesional.

En 1976 fue elegido por la Real Academia de Bellas Artes en San Fernando, Madrid, España, como académico correspondiente a El Salvador.

En 1977 recibió el premio FEPRO de Arquitectura, otorgado por la Federación de Asociaciones Profesionales Académicas de El Salvador.

El arquitecto Armando Sol falleció en San Salvador el 6 de mayo de 1983, sus restos descansan en la cripta de la iglesia San José de la Montaña al norponiente de la capital.

Maria Elena Sol, sobrina del arquitecto al sintetizar su vida expresó: «Tuvo una vida plena como ser humano, artista, esposo, amigo; amante de lo que hacía, enamorado de la belleza y del arte, su vida era arte. Encajó su misión con la vida».[2]

La carrera diplomática de Armando Sol

Armando Sol no solo desarrolló una brillante carrera como arquitecto, sino también como diplomático de El Salvador, en diferentes países del mundo.

Así en 1944 fue nombrado comisionado por el gobierno de El Salvador y la Pan American Airways, para realizar estudios previos para la construcción del Aeropuerto Internacional de El Salvador, en La Habana, Panamá y Estados Unidos.

También fue nombrado agregado cultural de la embajada de El Salvador en París Francia, en 1948.

En 1951 fue nombrado cónsul honorario de Bélgica en El Salvador, y honrado por su Majestad el Rey Balduino con la condecoración de Chevalier de L´Ordre de la Couronne.

En 1953, asistió como delegado de El Salvador al segundo Congreso Internacional de arquitectura paisajista en Madrid, España.

Dos años después fue nombrado como regidor del Consejo Municipal de El Salvador. Además asistió como delegado de El Salvador a las conferencias de Turismo Internacional en Nueva Delhi, India.

Y en 1957 fue nombrado embajador de El Salvador ante el gobierno de Venezuela, y honrado con la Orden del Libertador Bolívar; el mismo año se desempeña como encargado de los asuntos de Chile en Venezuela, durante el periodo de suspensión de relaciones diplomáticas entre ambos países.

En el año de 1960, es nombrado embajador de El Salvador en Italia; así mismo, es nombrado enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en Israel. Ese año es honrado por la colectividad israelita por la inauguración del Bosque de El Salvador, ubicado en los montes de Judea.

Armando Sol, el artista del dibujo y del pincel

La polifacética vida de Armando Sol, le permitió incursionar no sólo en la diplomacia, la arquitectura y el diseño, sino también en el dibujo y la pintura, faceta que pocos conocen y en la que obtuvo logros a nivel personal y profesional.

Según el artículo «El artífice de una ciudad», publicado en la edición 2151 de la extinta Revista Dominical de La Prensa Gráfica del 5 de mayo de 2002, destaca: «Armando Sol fue un amante de diversas expresiones del arte. Su sobrina María Elena Sol dice que sus primeros pasos fueron en el dibujo».[3]

Sol con proyecto

El prolífico artista dejó centenares de bocetos de obras y proyectos arquitectónicos, muchos de los cuales fueron ejecutados.


En la tesis realizada por José Pérez y Claudia Salazar en 1994, hace mención de una entrevista realizada a Teresa Sol, hermana menor de Armando Sol, en la que comenta que Armando aprendió a dibujar desde niño, cuando era llevado por su madre a la iglesia El Carmen de Santa Tecla, y fue ahí donde un sacerdote jesuita le enseñó a dibujar.

Posteriormente perfeccionó la técnica en Oviedo, España, bajo la tutoría del pintor y arquitecto español Joaquín Vaquero.

A su regreso al país en «1935, gana el concurso de dibujos de sellos postales, con motivos de propaganda de productos de exportación del país: café, caña y bálsamo».[4]

Las técnicas más utilizadas por Armando Sol fueron lápiz grafito, plumón, tinta china, polvo de café, entre otras. Por su parte, el arquitecto Ivo Osegueda quien trabajó al lado de Sol, comenta que «(a Armando Sol) le gustaba fumar, y utilizaba un pincel, agua y la ceniza del cigarro para realizar cualquier idea que se le venía a la mente, realizando con ello magistrales perspectivas en cuestión de minutos…»

CATEDRAL LA HABANA CUBA 1946

Dibujo de la fachada de la Catedral de La Habana, Cuba.


Mientras que el doctor Alfredo Martínez Moreno, connotado abogado, lingüista y amigo de Armando Sol, comentó: «Siempre he admirado, y admiraré a Armando como un excepcional dibujante, tenía una habilidad que muy pocos la tienen y eso es digno de elogios».[5]

Y es que en los múltiples viajes que realizaba Armando Sol, acostumbraba a llevar consigo una libreta de papel en blanco, lápices o pinceles y en sus ratos libres realizaba caminatas por las ciudades a las que visitaba, teniendo como pasatiempo plasmar monumentos, edificios, casas, iglesias, como la catedral de La Habana, la Puerta de Alcalá en España, pagodas en Kyoto Japón, escenas urbanas, entre otros.

María Elena Sol afirma que el Tríptico, que consta de tres piezas de 1.20 mts. X 1.80 mts cada una, en el que plasma una serie de joyas arquitectónicas de Europa, Asia y África es una de sus mejores obras.

«Esa habilidad también se evidenciaba en los planos arquitectónicos, los cuales fueron hechos a lápiz y tinta china».[6]

triptico1 TRIPTICO 2 TRIPTICO 3

Tríptico con obras arquitectónicas mundiales. El dibujo fue hecho a base de tinta china.


Entre los proyectos más destacados que aún se conservan los planos originales son: residencia de María Alicia Noltenius de Vilanova, Aída Parker de Muyshondt, Alma de Trujillo, doctor Roberto Arbizú Mata, Félix Castillo Mayorga, Ernesto Silva, Sol Meza y Cía, Cruz Roja Santa Tecla, Margarita Morán Guirola (Castillo Venturoso), Casino Salvadoreño, entre otros.

El estilo neocolonial

Al hablar del estilo neocolonial en la arquitectura salvadoreña, es hablar de un periodo comprendido entre los años 1936 a 1950, años en los que se desarrolló un movimiento que llegaría a ponerse de «moda» en las construcciones de residencias, edificios de clase alta y media que vivían en San Salvador, Santa Tecla y Santa Ana.

Más que una moda fue el reflejo de una sociedad y su cultura, en un contexto en que las influencias extranjeras «sobre todo la norteamericana, había penetrado en el imaginario de la sociedad capitalina, desde el cine, medios de comunicación»[7], estilos y formas de vida, hasta estilos arquitectónicos como la influencia californiana, y del sur de México, dando paso a una adaptación al contexto salvadoreño denominada neocolonial o moderno.

«Etimológicamente, el término neocolonial, indica por sí mismo lo que significa el estilo: neo=nuevo o moderno y colonial que viene de la colonia».[8]

Es así, como a mediados de la década de los treinta, la presencia de dos arquitectos graduados en el extranjero, marcarían el comienzo de una nueva era para la arquitectura salvadoreña Ernesto de Sola, quien proviene de la escuela estadounidense y Armando Sol, discípulo de la academia arquitectónica de Bélgica.

perspectiva 1

El arquitecto Sol fue el precursor del estilo neocolonial en el país.


«Después de graduarse en el extranjero, regresan al país, para poner en práctica sus conocimientos. Se introducen con la llegada de Sol y De Sola innovaciones en la arquitectura salvadoreña. Comienzan a abrirse campo en el país, en donde se desconocía casi totalmente la profesión de la arquitectura».[9]

«Armando Sol propagó el estilo colonial moderno, ciertos detalles del estilo mediterráneo y algunos detalles de las casas de Antigua Guatemala, así como también se ve influenciado por el estilo del sur de California».[10] Sin embargo al final de su trayectoria profesional, se destacaría por manejar con la misma eficacia el estilo contemporáneo.

«Ernesto de Sola adquirió la influencia del estilo colonial moderno al realizar sus estudios de arquitectura en Estados Unidos. Por lo que capta ciertos elementos arquitectónicos para incorporarlos a las necesidades del país. Su arquitectura es sencilla, racionalista y simétrica».[11] Es así como entre sus diseños destacan el edificio del otrora Banco Salvadoreño, agencia del centro, edificio Regalado, actualmente edificio de los Fundadores de la Universidad Tecnológica de El Salvador.

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Perspectiva de la casa Dueñas, ubicada en San Salvador.


Además De Sola y Armando Sol tienen un aporte sin parangón: el diseño de la colonia Flor Blanca, entre muchas otras obras arquitectónicas diseminadas a lo ancho del país.

En una de las últimas entrevistas realizadas al arquitecto Armando Sol por la Revista Arquitectura en 1974 expresa: «A mi regreso al país, había ya una influencia arquitectónica, pero muy poco. Pero sí se podía notar un pequeño desenvolvimiento ya que estaban construyéndose algunas casas residenciales en la Doble Vía (hoy Alameda Manuel Enrique Araujo). Por esa época contribuí a terminar la casa que fuera de don Jorge Pinto en 1936 (Actual Museo Forma) que estaba considerada como una de las más elegantes. Esta fue por cierto la primera influencia del estilo colonial en la arquitectura moderna».

«A partir de esa fecha todos los clientes preferían el estilo colonial moderno. Esta influencia duró bastante en la Doble Vía, lo cual puede verse por la cantidad de casas de ese estilo que hay actualmente; se hicieron por centenares; esto duró más o menos alrededor de unos 15 años».[12]

perspectiva 8

Los dibujos de proyectos de casa son custodiados por la familia Sol.


José Pérez y Claudia Salazar arquitectos que realizaron un análisis de la obra de los arquitectos Sol y De Sola, en 1994 , definen el estilo neocolonial como «un retomar de elementos del pasado para ser adaptados e integrados a la arquitectura moderna, destacándose la utilización de materiales vernáculos, tales como: el barro (teja, adobe); piedra (muros, fuentes); madera para uso decorativo y estructural (artesonados, canecillos); balcones de hierro forjado, arcos de medio punto, columnas redondas y salomónicas, uso de concreto armado, uso de pisos decorativos. La definición de nuevos espacios introduciendo conceptos vestibulares y las expresiones volumétricas en donde la línea recta y la línea curva se desarrollan en una estrecha relación armónica».

«Considerando que el término colonial es de índole universal, debido a que es el resultado de la fusión de dos culturas, en donde se genera la dominación de una sobre la otra, al igual que el estilo neocolonial, resultaría ser un concepto de uso generalizado a nivel mundial con sus respectivas variantes, que dependen de las características de la región en que se desarrolla (clima, topografía, medio ambiente, etc.)».[13]

Huellas arquitectónicas

La obra arquitectónica de Armando Sol evolucionó desde un estilo neocolonial, a un estilo contemporáneo, las cuales están diseminadas en varias zonas de San Salvador, Santa Tecla y Santa Ana.

Entre los edificios en donde se ve plasmada la influencia del neocolonial están: el Aeropuerto de Ilopango, viviendas como la colonia Bloom al oriente de San Salvador, Familia Murray, hoy parqueo de un banco en el pasaje Senda Florida, centro histórico; viviendas ubicadas en la colonia Flor Blanca, Alameda Manuel Enrique Araujo, en donde hay una tienda de camisas, universidades, bancos, oficinas, un Castillo Venturoso (como un capricho arquitectónico de un cliente), y con influencia del castillo de Glamis en Escocia.

castillo venturoso 2

Dibujo preliminar del Castillo Venturoso, diseño solicitado por la familia Guirola. La obra arquitectónica es emblemática en la Alameda Roosevelt.


Las edificaciones también se extendieron en la colonia Escalón como la sede del Club Campestre Cuscatlán; en la colonia San Benito destaca la Capilla de San Benito; hasta llegar a ciudades como Santa Tecla con el Club Tecleño, Santa Ana con múltiples viviendas, Casino Santaneco. Asimismo hay demás edificaciones ubicadas en los departamentos como Sonsonate y Ahuachapán.

La arquitectura de Armando Sol con influencia modernista, como el caso del edificio de Bayer de El Salvador, ubicado en la calle El Progreso de San Salvador el cual «se ha querido aplicar un nuevo concepto de arquitectura industrial, apartándose de la antigua idea relativa a que en un edificio industrial no se podría ejecutar una obra con sentido plástico, ni tampoco del sentido humano del obrero. Se ha deseado por consiguiente aplicar una característica amable y humana, dentro del medio ambiente salvadoreño a base de grandes paños de luz en los lugares adecuados».[14]

Otra obra de corte moderno, es el edificio de CAESS, hoy AFP-CRECER, contiguo a Metrocentro, construcción en la que la envolvente de vidrio es una clara influencia de la arquitectura estadounidense. En esta misma línea se encuentran los centros comerciales (La Mascota, Jardínes de Guadalupe, Plaza Orleáns, plaza Suiza y Arcadas Arce; Policlínica Salvadoreña, hoy Hospital Pro-familia, Agencia Scotiabank San Benito, Cruz Roja de Santa Tecla, entre muchos otros proyectos de edificios modernos y/o contemporáneos que nunca se hicieron y que quedaron pasmados en planos y dibujos que aun se conservan en buen estado.

Museo de Arquitectura Armando Sol

Planos arquitectónicos de proyectos, dibujos, pinturas, perspectivas, documentos, fotografías y artículos personales, son los objetos que componen la colección Sol, y que fueran parte del legado gráfico producido por el Arquitecto Armando Sol.

En la actualidad, los apoderados de dicha colección son la familia Sol, quien está en miras de crear un museo de arquitectura, con el objeto de mostrar la obra que tiene un buen estado de conservación.

Para ello se ha elaborado una propuesta museográfica contenida en el trabajo de graduación «Armando Sol: inventario, valorización y lineamientos museográficos enfocados a su colección de planos y dibujos», elaborado en el año 2003 por arquitectos de la Universidad Albert Einstein.

El estudio tiene como objetivo contribuir a la valoración del patrimonio cultural en El Salvador, a través de una propuesta museográfica de la colección de planos y dibujos de la colección Sol.

Para ello se han identificado siete proyectos arquitectónicos, diez dibujos y dieciocho perspectivas con diversas técnicas, las cuales fueron elaboradas a mano por el arquitecto Sol.

En el estudio se considera que este legado es producto del pensamiento de un contexto, una época que evoca pasajes de San Salvador de antaño, por lo tanto, vale la pena reflexionar sobre el papel de la sociedad en la conservación del patrimonio cultural edificado que todavía se conserva y evitar la destrucción de lo que aún está en pie. Para llegar a la elaboración de un guión museológico, el cual se define como el resultado de un estudio sobre aspectos museográficos como el color, espacio, colección, dimensiones, mobiliario y aspectos museológicos como el tipo de exposición, público, organización, entre otros. Se identificó la colección, se inventarió, y se realizó un punteo temático del material a exhibir tomando en consideración el espacio mínimo, áreas, iluminación, circulación, elementos gráficos de apoyo, y la información escrita a través de las cédulas introductorias y de pies de objetos.

La colección es sujeta de una valoración como producto de la interpretación de los valores definidos en el documento La Carta de Burra, que es una guía para la conservación y gestión de los sitios de significación cultural, adoptada por el Comité Nacional del ICOMOS en Australia y actualizada en 1999.

Entre los valores que se aplican a la colección Sol están:

-        Valor de antigüedad, ya que los planos y dibujos tienen en su mayoría cincuenta años de haber sido realizados.

-        Valor histórico, ya que se dio el surgimiento de un estilo el neocolonial adaptado a la época, que dio la pauta al desarrollo de la arquitectura moderna.

-        Valor urbano, puesto que las edificaciones contienen características arquitectónicas similares y / o con elementos aislados únicos que los hacen sobresalir como tal.

-        Valor arquitectónico, ya que los planos o dibujos son ejemplos representativos de un estilo predominante.

-        Valor estético, ya que en los planos y dibujos se observan elementos estéticos como forma, color, dimensión, técnica y materiales.

-        Valor de autenticidad, en su mayoría los planos y dibujos presentan una identificación o rúbrica del autor.

En cuanto al desarrollo de la propuesta museográfica para la colección de planos y dibujos de Armando Sol, responde a la aplicación del proceso metodológico de un proyecto museográfico, en donde se consideran:

El tema específico de la exposición será: La obra gráfica de Armando Sol, por lo que dentro del mismo se tratará de resaltar las cualidades de buen dibujante, pero sobre todo destacar el estilo que influenciaría a otras generaciones de profesionales.

Esta exposición se enmarca en el período comprendido entre 1945 y 1973; la mayoría de la obra corresponde a proyectos ubicados en las colonias residenciales de San Salvador (en dicho periodo) tales como: colonias Dueñas, Flor Blanca, Roma, San Francisco, San Benito y la Escalón. Aunque también se destacaría el Centro Histórico de San Salvador, y ciudades como Santa Tecla y Santa Ana.

La exposición al regirse bajo el criterio temático (que su composición dependa del conjunto de temas y subtemas) permite que pueda ser visitada en forma libre, por todas aquellas personas involucradas e interesadas en el desarrollo de la arquitectura del país.

La zonificación temática para la propuesta de la exhibición de la obra grafica de Armando Sol, obedece a cinco zonas, las cuales después de haber sido definidas y analizadas en el guión quedaron de la siguiente manera:

-Zona introductoria

-Zona de antecedentes biográficos

-Zona de arquitectura

-Zona de arte gráfico

De lo anteriormente expuesto, la obra tanto arquitectónica, así como el material gráfico producido por el arquitecto Armando Sol, tiene su propio sello de identidad que le genera los valores mencionados con antelación, y lamentablemente muchos salvadoreños desconocen tal legado, hasta el punto de ignorarlo, y por consiguiente tienden a desaparecer, volviéndose en algunos casos en una pérdida irreversible.

Esta falta de identidad y desvaloración hacia el patrimonio cultural edificado, ha dado como resultado el saqueo, vandalismo y destrucción de muchas de las edificaciones hechas por el arquitecto Sol. Estas son estructuras que se niegan a morir como legado de un pasado y tiempos de bonanza del que fueron parte.

En nuestras manos está el tomar acciones con el objeto de valorar y fomentar la conservación y rescate de nuestro patrimonio cultural tangible e intangible, y darle el sitio que se merece al que fuera uno de los artífices de la ciudad de San Salvador.

(*) Arquitecto, docente universitario, colaborador de contrACultura.

NOTAS


[1] Flores Espino, Verónica Beatriz. «Análisis arquitectónico del estilo neocolonial en la zona occidental de El Salvador», tesis Universidad Albert Einstein (UAE). Marzo de 2007.

[2] Rivas, Víctor; Cruz, Tatiana, «Armando Sol: inventario, valorización y lineamientos museográficos enfocados a su colección de planos y dibujos», tesis UAE. Marzo de 2003. Pág. 27.

[3] Azucena, Morena. «El artífice de una ciudad», Revista Dominical, La Prensa Gráfica. Domingo 5 de mayo de 2002.

[4] Rivas, Víctor; Cruz, Tatiana. «Armando Sol: inventario, valorización y lineamientos museográficos enfocados a su colección de planos y dibujos», tesis UAE. Marzo de 2003. Pág. 22.

[5] Ibíd, pág. 27.

[6] Azucena, Morena. «El artífice de una ciudad», Revista Dominical, La Prensa Gráfica. Domingo 5 de mayo de 2002.

[7] Rodríguez Herrera, América. El centro histórico de San Salvador: cultura e identidades. Primera edición. San Salvador: FUNDASAL, 2004. Pág. 24.

[8] Pérez, José; Salazar, Claudia. «Análisis arquitectónico en la obra de los arquitectos Ernesto de Sola y Armando Sol», tesis UAE. 1994. Pág. 86.

[9] Monedero, Óscar Manuel. Historia de la arquitectura contemporánea en El Salvador. San Salvador: Editorial Universitaria, 1970. Pág. 65.

[10] Ibíd, pág. 65.

[11] Suplemento Construcción y Vivienda, El Diario de Hoy. Martes 9 de marzo de 1999. Pág. 55.

[12] Pérez, José; Salazar, Claudia. «Análisis arquitectónico en la obra de los arquitectos Ernesto de Sola y Armando Sol», tesis UAE. 1994. Pág. 71.

[13] Ibíd. Pág. 86.

[14] Ibíd. Pág. 76.


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