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Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 20 de oct. de 2017

El plagio como protesta social o la herencia de la impunidad

sandraaguilar

La semana pasada se denunció el plagio en los Juegos Florales de 2012. Sandra Aguilar, abogada y escritora, opina que «plagiar de manera consciente y voluntaria la obra de otras personas para luego participar y ganar un concurso nacional deja en evidencia la cultura de impunidad que hemos interiorizado».

Por Sandra Aguilar (*)

San Salvador.- La semana pasada el tema que generó controversia en materia de cultura fue el plagio con que un joven ganó los Juegos Florales de 2012 en la categoría de narrativa. Respecto al tema hay mucho para decir: en primer lugar, el hecho de que no haya sido la propia autoridad que confirió el premio la que descubriera el plagio, lo cual, dicho sea de paso, ocurrió después de que había transcurrido más de un año de la premiación.

En segundo lugar, luego de que circularan cantidad de comentarios al respecto en las redes sociales, aparece «el pronunciamiento» del implicado, quien tajantemente expresa no estar arrepentido de haber plagiado y sostiene además, que su acción constituye un performance y una «protesta social».

No sé qué resulta más lamentable, si la evidente falta de rigurosidad con la que fue evaluado el trabajo en cuestión, el descaro con que el implicado responde a los señalamientos que se le han realizado o el hecho de que esta persona tenga apenas 21 años de edad.

Y es que plagiar de manera consciente y voluntaria la obra de otras personas para luego participar y ganar un concurso nacional deja en evidencia la cultura de impunidad que hemos interiorizado a profundidad y durante décadas en este país: aquí todo puede realizarse sin temor a las consecuencias porque simplemente, no pasa nada.

Se puede hacer fraude en las elecciones, se puede reprimir a la población que no concuerda con la forma de pensar y de ejercer el poder de quien lo detente en ese momento, se puede hacer mal uso de los fondos públicos, se puede difamar, extorsionar, incluso, asesinar y al final de cuentas: no pasa nada. Con suerte se logrará ocupar los titulares de algún medio de comunicación por un par de días pero de eso no trascenderá, y sino que le pregunten al expresidente Francisco Flores.

Hemos asimilado que actuar de buena fe es para personas ilusas; que la honestidad y el respeto por el trabajo de los demás no son las rutas al «éxito». La corrupción y el tráfico de influencias son las demostraciones de «astucia» e «inteligencia» que hemos adoptado como propias.

Lo que resulta el colmo es pretender que una acción de esta naturaleza constituya una forma de protesta social, porque si es así, eso implicaría que todas y todos los funcionarios públicos que en los últimos años han sido señalados por incurrir en algún acto arbitrario lo que en realidad trataban de transmitirnos era una protesta social y de ninguna manera buscaban beneficiarse personalmente con los recursos del Estado.

Este joven es hijo de un país que ya no estaba inmerso en un conflicto armado, ha vivido la etapa democrática del país, no tiene en su memoria registro de las verdaderas acciones de protesta social y sin embargo eso es lo que se le ocurre como «justificación» para lo injustificable.

¿Esos son los valores que hemos forjado en 22 años de «democracia»? La respuesta parece ser sí.

(*) Abogada y escritora, columnista de contrACultura.


Notas o artículos relacionados al tema:

Plagio en Juegos Florales

Suspensión de Juegos Florales 2014

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Comentarios   

 
+4 #1 Grego Pineda 26-02-2014 03:03
Coincido totalmente con la articulista. Muchas gracias por escribirlo y publicarlo. Varias cosas son lamentables en lo sucedido, el plagio, pero es triste y patético leer que el plagiador no solo no se arrepiente, sino que se siente casi orgulloso de haberlo hecho y pretende "teorizar" sobre su triste y lamentable situación. Tan solo su escasa edad y pobreza mental lo salva de una critica acerada y rechazo. Decía nuestro querido Aniceto: "Uno de cipote es tonto" (o algo parecido) y en el caso del plagiador se acomoda a perfección. !Pobre muchacho! pero también lo sucedido debe llamar a revisar modos y procesos dentro de Secultura.
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