contrACultura

Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 30 de Abril de 2017

El secreto tras la obra

La macabra y oscura historia de un escritor y el origen de su inspiración

Por Mario Chávez

Indignación. Sí, eso fue lo que causó la captura del conocido escritor Efraín Velásquez. A la gente, al pueblo, y no sólo a los académicos o a los intelectuales de la clase media que leen literatura en este paisito, les dolió la noticia. No era de menos: él era uno de sus pocos héroes, el autor de sus obras favoritas, las que se leían y estudiaban en la escuela, con las que la gente soñaba, Premio Nacional de Cultura por su obra que había logrado que cientos de miles de personas se quedaran atrapadas entre sus páginas y se volvieran adictas a la literatura, cosa que ningún escritor había logrado en esta tierra de analfabetos y carniceros. La gente se sorprendió y enfureció por su captura y mucho más cuando se publicaron los cargos: múltiples asesinatos, crímenes de lesa humanidad y demás cosas por el estilo.

Al tipo, desde que lo capturaron, se le vio tranquilo, sereno y en paz, y sólo repetía una frase cuando se le acercaban los periodistas a preguntarle por los cargos: “Mi obra habla por sí sola”, decía.

Poco a poco, los detalles del horrendo y macabro caso comenzaron a salir a la luz, sobre todo por la presión popular. La gente exigía saber por qué lo tenían tras las rejas, encerrado como a un asesino en serie. Incluso algunas autoridades dijeron que seguramente se trataba de un error, que pronto se esclarecería y la Policía y la Fiscalía le tendrían que pedir perdón a ese gran artista de la ficción.

Entonces fue cuando una filtración intencional de la Policía mostró a los medios de prensa fotos de la construcción subterránea que el famoso autor había construido bajo su casa, un enorme sótano lleno de pequeñas celdas en las que tuvo por años encerradas a las más variadas clases de personas: profesionales, prostitutas, negociantes, gente que se había dado por desaparecida y de la que nunca más se supo nada. Y sacaron las fotos de los cadáveres, de los lugares donde los descomponía con ácido, una cosa espantosa.

Pero la gente se seguía negando a creer que el autor, quien había puesto en alto el nombre del país en el extranjero, cuyas obras se habían traducido a diversas lenguas y publicadas en muchos países, fuera el que tuviera ese antro de tortura bajo su casa, y entonces la Policía y los investigadores  se vieron forzados a sacar a la luz los cassettes que encontraron en el estudio de esa sala de exterminio.

En las grabaciones estaban las voces de las víctimas, que cada noche, por semanas, meses o años incluso, le contaban una historia diferente al asesino, una historia que los mantenía con vida un día más. Como el sultán de las Mil y una noches, les decía a sus víctimas que si no le contaban una historia interesante cada día, los ibas a matar, y la gente cumplía, y le contaban las historias más inverosímiles y él las grababa y luego las publicaba como sus propias obras.

Tenía decenas, cientos de grabaciones de las historias de sus víctimas, a las que mantenía encerradas por mucho tiempo, si sus relatos eran buenos.

Y así fue como se convirtió en un escritor famoso porque en sus libros se sentía la emoción, la lucha, la ansiedad y la gracia que intentaban sacar sus víctimas cada noche que les tocaba contar una historia para salvar sus vidas.

Lo único que dijo, cuando le tocó hablar al final de su juicio, fue: “Yo soy un artista, no me arrepiento de nada, sé que lo que hice es malo, pero de qué otra manera se hubiera podido hacer esa hermosa obra de arte que vivirá para siempre”. Y tuvo razón, a pesar de las prohibiciones de las autoridades por publicar o distribuir sus obras, estas se siguieron reproduciendo clandestinamente en el país y en el extranjero por décadas, y hasta hoy gozan de mucha fama, más aún ahora que se sabe la historia detrás de ellas.

Compartir

Escribir un comentario

Norma de uso obligatoria

  • Los comentarios tienen que referirse al tema publicado
  • No se publicarán comentarios fuera de la ley local (difamaciones)
  • No está permitido el lenguaje soez ni ataques personales
  • Reservamos el derecho de eliminar comentarios inapropiados
  • Comentarios breves, no más de 20 líneas
  • No publicaremos anónimos ni falsas identidades

Aclaramos que no publicamos comentarios automáticamente

La opinión de los lectores, no es la de contrACultura


Código de seguridad
Refescar