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San Salvador, 27 de Mayo de 2017
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"La audiencia de los confines" primer acercamiento a la memoria

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Jorgelina Cerritos habla acerca del nuevo estreno del grupo Los del quinto piso; un texto sobre titulado “La Audiencia de los confines”, primero de tres ensayos sobre memoria histórica.

Por Miriam García

San Salvador-“Los del quinto piso” es un grupo de teatro imparable. Con su propio tiempo y ritmo, han llevado a las tablas salvadoreñas –y también a las páginas, a través de las creaciones de su dramaturga, Jorgelina Cerritos- creaciones escénicas que siempre buscan abordar algo que la sociedad adolece, vive o necesita encontrar. Esto es lo que pretenden realizar con la presentación de “La audiencia de los confines: primer ensayo sobre la memoria”. Este texto, que ganó en 2012 la Bienal “La escritura de las diferencias” propone no solo presentar un trabajo de teatro netamente salvadoreño; sino insertarse en el proceso de construcción de Memoria Histórica.

Jorgelina Cerritos, dramaturga y actriz de “Los del quinto piso” nos habla acerca de esta producción escénica, que ya fue estrenada en San Miguel y que, como parte del fondo de co-producciones de la Secretaría de Cultura de la Presidencia, se estará presentando también en los teatros nacionales de Santa Ana y San Salvador en los próximos meses.  Destaca, sobre todo, la importancia del teatro como elemento constructor de la memoria.

¿Cuál es el tema tratado en “La audiencia de los confines”?

La audiencia de los confines habla, si nos ponemos en un tema muy general, de memoria. De hecho lleva un subtítulo que dice “primer ensayo sobre la memoria”; entonces es algo que desde allí nos está orientando en la gran temática que estoy abordando como dramaturga y como grupo de teatro; que nos preocupa y nos concierne a todos y a todas.

¿Cuál ha sido el proceso creativo que han llevado? Usted me comentó que han sido tres años de estar trabajando el tema, ¿cómo decidieron meterse con el tema y como construyeron este texto?

Partimos hace tres años siempre con la pregunta obligatoria que nos planteamos como grupo de qué queremos hablar, qué paso queremos dar.  Y en ese sentido coincidíamos mis dos compañeros y yo en que le tema de memoria estaba pendiente como personas, como creadores, para hablar. Comenzamos a indagar que queremos decir de memoria y cuáles son esos recuerdos que, como niños que fuimos en el tiempo de la guerra, tenemos. Hace tres años fue esa elección de trazar esa senda grande. Empezamos a hacer ese recorrido de indagar, de haces entrevistas, de ver películas, lecturas; a empaparnos de lo que la misma realidad o los mismos recuerdos o historias de otras personas nos iban llegando. A partir de eso, digamos que la forma concreta era ir pegando en una pared las palabras, frases, que iban llegando de eso, entonces comenzamos a construir un mural enorme, una pared con toda esa información con esas ideas, fotografías, imágenes, que a veces parece que no tienen una relación directa, pero realmente sí. Entonces ese fue el proceso de indagación personal, de indagación colectiva hasta llegar al momento de decir “bueno, es el momento de dar el paso a escribir el texto”. No quisimos entrar del lado de la escena al papel, sino de la investigación al papel, para pasar luego a la escena, entonces ese  fue un poco el camino que tomamos, fue un proceso largo, y fue un proceso también de decantación porque el mural tenía muchas cosas y nos dimos cuenta que todo era memoria y no todo cabía en un solo texto.

Hubo que seleccionar.

Sí, y entonces empezamos a darnos cuenta que hay rutas para abordar la memoria y la que nosotros tomamos fue unir tres palabras. La verdad, la historia y la memoria. Dijimos que era entrar por le plano más amplio del abordaje a la memoria. Dijimos ¿Qué necesitamos en este país? Quizá necesitamos resarcirnos, reconstruirnos. Empezamos a analizar para nosotros esas verdades para armar un mapa para descubrir quiénes somos y quiénes podemos llegar a ser. Todo lo que cabe dentro de esa ruta, va en este texto y lo demás se queda. Entonces por eso es una trilogía. Ahora va este “Primer Ensayo” y luego los otros dos.

Para incluir todas las demás cuestiones que tenían en  consideración.

Sí, porque dijimos ¿y qué pasa con el tema de los desaparecidos, con las personas que fueron las que vivieron ese momento como las que tomaron las armas, decisiones, que afrontaron el conflicto como protagonistas o actores? Entonces todo eso no es un solo universo y  por ello dijimos “bueno, es un primer ensayo”. Y es ensayo como sinónimo de prueba, como lo que hacemos en teatro, no como género literario. Es una primera prueba para acercarnos a la memoria, de cómo podríamos llegar a la construcción de la memoria. ¿Será este el camino adecuado? Tal vez sí, tal vez, tendremos que probar otro, y otro… Entonces por ahí viene ese complemento en el nombre del texto donde reflejamos esa necesidad de “tenemos que probar, tenemos que indagar” Por eso estamos haciendo un juego con esos tres elementos. Cómo se conjuga memoria, historia y verdad para tratar de construirnos como nación.

Luego entramos al proceso de exploración escénica; cuando el texto ya está y de hecho pasa por un paréntesis porque entra a un certamen internacional; en la zona norte de Centroamérica, “La escritura de las diferencias”, de la zona norte de Centro América, un certamen de dramaturgia escrita por mujeres. Entonces, notamos que teníamos todo para entrar y en 2012, el texto salió ganador de la Bienal. Nos alegró que se lea fuera del país y se le dé ese reconocimiento.; no por el reconocimiento en sí, sino porque el tema, aunque esté en el contexto salvadoreño,  puede hacer que la gente se encuentre en él. De las dramaturgas jurado una era argentina, otra española; y también tienen ese proceso de reconstrucción en sus sociedades; nos encontramos en ese proceso de resonancia de ese tema. La obra gana el premio en 2012, la publican y traducen al italiano, la llevan a escena en Nápoles y en La Habana…  ha tenido una vida internacional antes de lo que nosotros nos imaginábamos; antes de venir a lo que podemos llamar “nuestra audiencia”

Ya se trae acá, es un trabajo bien propio.

Sí, y es interesante, porque lo que yo pude ver fuera, por ejemplo, quiérase o no, cuando el grupo que la monta hace un adaptación, es una mirada desde fuera de El Salvador, ahora es diferente, es la mirada desde nosotros mismos. Eso es interesante; y luego desembocó en  encerrarnos para la experimentación de la escena en donde vamos a actuar Víctor Candray que la dirige, y también actúa, Rafael Pineda y yo, que también actúo. En ese paso estamos.

Creo que vale la pena mencionar que creemos que “La audiencia de los confines” ha encontrado momentos oportunos para darse a conocer y llegarse a concretizar, porque luego viene el Fondo de co-producciones de la Secretaría de Cultura de la Presidencia, y abren las convocatorias para estrenos 2014 y nosotros estábamos en ese proceso, con esa meta fijada para estrenar este año. Aplicamos al fondo y ahora es uno de los seis estrenos que se darán para este año; entonces entra en ese momento que la favorece; pues es un fondo importante que yo considero que debe continuar porque son seis producciones, tres remontajes y tres estrenos; y si continúa la iniciativa serían otros seis.

Es importante que este programa entonces, tenga una continuidad para estos temas que se quieren abordar a través del teatro, en ese sentido le pregunto, ¿cómo el teatro ayuda a tejer esta memoria histórica?

Yo considero que el teatro como toda manifestación humana y por consiguiente social ayuda a despertar una conciencia, ayuda a crear reflexión, ayuda a verme o no reflejada o reflejado en o que estoy viendo en el escenario. La literatura, el cuento, como aborda este tema actualmente. Entonces, ¿qué pasa con el teatro que no se ha abordado mucho en el tema de memoria? Sin embargo nos alegra que es algo que está pasando, que existe una suma de esfuerzos, de proyectos que quizá de unos cinco años para acá que están abordando este tema. Entonces, creo que es importante sentar al público y decirles que esto es parte de nuestra historia, no que es algo que ya pasó que es agua pasada como se dice a veces…

Que no se deben abrir heridas…

Exacto; sino lo contrario. Verlo desde otra perspectiva, desde la perspectiva que el teatro nos puede mover hacia ese tema desde los sentimientos o  desde la razón.  Consideramos que es algo importante, necesario y vigente.

¿Qué es lo que se pretende lograr en el público, cuál es el gran objetivo que se maneja?

Quizá lo que más pretendemos es generar el diálogo. La obra no está pensada para públicos muy grandes,  se busca una cercanía con el espectador. La propuesta escénica  no está pensada a la italiana, sino hacer que el público suba al escenario con nosotros, hacer que sienta con nosotros y en ese sentido hablarnos, dialogaros. No es una propuesta cifrada en la espectacularidad, sino más bien en la palabra, en lo íntimo.

¿Quieren lograr que el público se identifique e interiorice con el texto?

Sí, queremos mucho el acercamiento y el diálogo. Queremos alejarnos de la imagen grandilocuente, publicitaria o comercial. Lo que más queremos es encontrar con esas personas y encontrar esa resonancia, o no, porque pueden ser esas las diferentes reacciones, porque podemos encontrar  gente que diga “no me quiero involucrar”; pero desde que dice eso, precisamente de una u otra manera se está involucrando.  Como grupo, mantenemos un espectáculo por largo tiempo. Con “Respuestas para un menú” tuvimos cinco años, donde estuvimos buscando espacios dentro y fuera del país para llevarla. Con “Los confines”, como la llamamos, queremos hacer lo mismo, mantenerlo por largo tiempo. Mantener también la proyección fuera del país que es importante para el teatro salvadoreño en general y para un teatro que esté abordando esta memoria nuestra.

Sobre todo, tomando en cuenta que en Latinoamérica tenemos este proceso similar de reconstrucción.

Sí, y queremos sumarnos a los grupos que estamos hablando de esto y a los que estamos creando dramaturgia propia, en El Salvador ya somos varios grupos que le estamos apostando a esa creación desde nosotros. 

Es un proceso doble, como crecimiento grupal y como crecimiento de nación.

Así es.

¿Dónde se presentará la obra, y en que fechas?

Comenzamos en San Miguel, el viernes 29, con dos presentaciones, luego regresamos a San Salvador,  y seguimos trabajando. Eso es parte de lo nuestro. El público para nosotros es como un termómetro; nos servirá como un primer encuentro. Luego nos vamos para Santa Ana, donde estaremos el viernes 26 de septiembre en los mismos horarios, 10:00 am y 6:00 pm; y en San Salvador estaremos del 9 al 12 de octubre en el Teatro Nacional.

¿Hay alguna razón para iniciar fuera de San Salvador?

No, de hecho dentro del proceso de la asignación de fechas en las co-producciones se dijo que se quería mantener en los tres teatros, San Miguel, Santa Ana y San Salvador. Nosotros dijimos, ¿por qué no empezar fuera de San Salvador? Probar allá, experimentar con un público que nosotros como “Los del quinto piso” no llegamos con mucha frecuencia para cerrar este primer paso, el primer ensayo en San Salvador. Y a partir de esto la obra va a ir cambiando. Por ejemplo,  hicimos “Respuestas para un menú” tuvimos como cuatro versiones en cinco años, siempre fuimos probando. Víctor en ese sentido hace una propuesta de dirección en esos términos, siempre moviendo cosas. Y así vamos.

¿Ya proyectan en la segunda y tercera parte?

El “Segundo ensayo de la Memoria” está escrito ya; pero eso es una ruta diferente para bordar el gran tema. Algunos me han preguntado si vamos a seguir con los mismos personajes, quizá porque el cine nos hace pensar que así son las trilogías; pero esta no. El segundo, repito, ya está escrito, el tercero estamos dejando que repose; pero no está definido ni cerrado que como grupo nosotros vamos a montar los tres. El proyecto escritural si estamos claros como va a ser, pero nosotros como grupo de teatro sabemos que nuestra necesidad es este, el Primer ensayo, que puede durar dos, tres años. Y hasta entonces pensaremos en el segundo, que no necesariamente de acuerdo a lo que necesitemos hablar. Yo inclusive creería que el Segundo ensayo podría montarse por otro grupo antes que nosotros. Otra cosa que añadiría es que queremos apostarle a la publicación; sobre todo en el sentido en que la dramaturgia escrita perdura más que el hecho escénico; entonces en esos términos si nos interesa llegar a la publicación y ver en un futuro la trilogía escrita. Nos emociona mucho pensar en eso, pero por el momento queremos ver publicado este primer texto, es algo a corto plazo, por ejemplo, que el otro año se publique la obra al mismo tiempo que estemos presentándola.

¿Ya tienen definido a través de quién o como será la publicación del texto?

Todo eso es lo que tenemos que definir. Hablar, tocar puertas, hemos hablado con editoriales privadas, la del Estado. Incluso hemos pensado en publicarlo por nosotros mismos. Es un paso que queremos dar para que vaya acompañada la puesta en escena con el texto publicado.  

Para finalizar, ¿Cómo se sienten con el proyecto?

Estamos muy contentos con el proceso, pues es un paso que queríamos dar desde hace mucho tiempo y ahora podemos hacerlo. Creemos que las cosas suceden cuando tienen que suceder y nos emociona y nos pone en ese compromiso de que el momento llegó y es un viaje que apenas inicia

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