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San Salvador, 21 de oct. de 2017
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«La cena de los idiotas»: del esperpento al miscast

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Crítica de Héctor Ismael Sermeño a la puesta en escena de «La cena de los idiotas» 

Por Héctor Ismael Sermeño (*)

Fotografía del programa de mano: Paco

San Salvador.- La famosa comedia del francés Francis Veber, actualmente en cartelera en varias ciudades de América y Europa, fue traída a El Salvador por un grupo hondureño denominado Memorias, que la adaptó «tropicalizándola» como es costumbre de muchos directores en Centroamérica a quienes siempre he señalado que si quieren parecer autores, que escriban sus obras, pero que no maltraten las ya existentes, sobre todo si son clásicas, pues si no son dramaturgos pasa lo que pasó en este montaje.

La obra ha sido famosa (también se llevó al cine en Francia y en Hollywood), por la profunda y enorme crítica a las clases altas y a los supuestos intelectuales, que consideran a los demás como inferiores, tanto social como mentalmente, pero que posteriormente se da lo contrario. Por supuesto las generalizaciones no aplican siempre porque hay excepciones, como en todo.

El montaje es dirigido y adaptado por Tito Ochoa, quien ya había destrozado otra obra, también muy famosa, que él llamó La visita de la vieja dama, con casi el mismo elenco de la que hoy tratamos.

El asunto es que en el escenario vemos un conjunto de actores mal dirigidos, cuya actuación va del esperpento al miscast, gritan desaforadamente y se mueven en una escenografía tan barata que no crea atmósfera, ni refleja la alta clase de la supuesta casa lujosa en la que se desenvuelve la historia. Todo: muebles, cuadros, vasos, vestuario, etc., parece que fue adquirido en esas tiendas de la calle Rubén Darío del Centro Histórico de San Salvador, que vende todo al tres por un dólar.

En la segunda parte, su adaptación de los personajes hace que naveguen, entre la bayuncada, la pobre construcción y caracterización de tales personajes, la ridiculez de las canciones de Juan Gabriel y la sobreactuación de la mayoría del elenco, aparte de los que hablan, pero parecen que están leyendo en voz alta.

Un sector del público ríe ante los chistes baratos; en El Salvador hay una gran necesidad de reírse, por eso es popular la comedia como género. Les hace bien, en particular si se hace a oscuras y sentado. A eso hemos llegado con la situación social actual.

Para la escenografía, un elemento fundamental en este tipo de obras, la asesoría del maestro Nelson Portillo les habría ayudado mucho.

Pese a todo, la obra posee un valor grandioso: la enorme presencia y capacidad actoral de una inmensa actriz: Inma López, siempre exacta, correcta, con una increíble dicción y entonación y una gran presencia en el escenario, que denota escuela, formación y, sobre todo, talento. Solamente ella hace tolerable lo intolerable. Lamentablemente no hace verano, resulta que es la única bella golondrina, y no puede hacerlo.

 

NOTAS

Esperpento: Persona o  cosa extravagante y ridícula. Suceso o situación absurdos.

Miscast: Darle a alguien un rol o papel que no le va.

 

(*) Escritor, historiador y crítico de artes. Colaborador de contrACultura. 

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