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Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 20 de oct. de 2017
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La hielera

Cualquier momento es propicio para buscar un desahogo

Por Gerardo Arbaiza (*)

SAN SALVADOR – Era el día en que los incriminados en el atroz crimen de la joven Helen Arias escucharían los cargos que les imputarían. El día elegido para la diligencia fue un sábado, por motivo que el plazo para solicitar medidas estaba por claudicar. Los ingredientes estaban puestos para que los periodistas tuviéramos que lidiar con el tedio de asistir a una cobertura el fin de semana.

Tuve que salir de la casa al nomás almorzar y además tendría que llevar conmigo en una bolsa blanca, una hielera del mismo color, ya que me había comprometido para llevarla en unas ventas que tendríamos en el grupo juvenil a la iglesia al a que asisto.

Un cuarto de hora después de la hora pactada para el proceso, periodistas con ropa casual y tendidos en la acera predominaban en la escena, lo que indicaba que el hecho a cubrir no había ocurrido.

De pronto, quejas sobre como pudieran estar invirtiendo su fin de semana en lugar de atender algo que no se veía claro, emanaron de los periodistas… Y de repente empezaron las insinuaciones hacia lo que no llevaba dentro de la hielera:

“Ahí has de tener las golden, sácatelas”, fue más o menos la expresión de una colega, a lo que tuve que responder que la hielera no tenía ningún contenido.

Más hechos chuscos ocurrían: Trascendió que la diligencia no se había llevado a cabo porque había problemas para imprimir la orden de imputación de cargos. Otros colegas y yo nos encargamos que esas “cositas” corrieran como pólvora en redes sociales.

Tras casi dos horas en que no veíamos claro, el fastidio se apoderó de los periodistas y de alguien surgió la idea de que, mientras esperábamos, hiciéramos la colecta para comprar gaseosas… las cuales llegaron a su destino, dándole uso a la hielera que traía.

La hielera aguantó con todo y eso sirvió para que los periodistas cambiaran su semblante, porque minutos después la tan esperada diligencia ocurrió.

Esto me dejó que hasta la espera más agobiante por una noticia puede ser amenizada con la disposición de todos y que cualquier momento es propicio para buscar un desahogo.

PD: Claro, la hielera que ilustra este artículo no es blanca, pero es lo más parecido que el buscador me permitió encontrar.

(*) Periodista de ContraPunto

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