contrACultura

Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 25 de Marzo de 2017
Imprimir

La Luz del Pobrecito Poeta

baltalop

Baltazar López habla de dos adaptaciones teatrales de Roque Dalton: Una presentada en 1981 y otra a punto de estrenarse  

Por Miriam García

SAN SALVADOR - Cuatro de septiembre de 1964. San Salvador. En una calle del centro de la capital, un joven estudiante de derecho fue capturado por la Policía Nacional, sin darle mayor explicación acerca de la detención. Fue despojado de sus cosas (libros, dinero, documentos) y permaneció desaparecido durante casi dos meses, sin poder dar aviso a su familia de su situación. Entonces tenía 29 años, era delgado, de nariz aguileña, cabello castaño, mirada segura. Su nombre era Roque Dalton García.

Más tarde, este capítulo en la vida de Roque también pasaría a formar parte del capítulo: “El Túnel” en su novela póstuma “Pobrecito poeta que era yo”. La historia en sí está envuelta de muchas preguntas, pero eso tuvo sin cuidado a Baltazar López, admirador de Roque y director de teatro.

López  transformó el capítulo daltoniano en “La Luz del Túnel” y vio en ello una posibilidad de reflejar no sólo el caso del poeta, sino que muchos otros  relacionados con las detenciones arbitrarias y las desapariciones del tiempo de la guerra civil en El Salvador.

López formó parte del colectivo “Sol del Río 32”, cuyos integrantes vivieron exiliados  en México y Nicaragua.  Luego de un tiempo Baltazar siguió un camino independiente y formó parte del “Teatro Roque Dalton”, con el cual llevó a las tablas “La Luz del Túnel” en 1981.

Años después, de vuelta en tierras cuscatlecas, montó el Teatro Circulante de El Salvador: una especie de camión con un escenario móvil. López también fue director del Teatro Nacional de enero a octubre de 2012.

Lo peculiar del texto de “La Luz del Túnel” es que estuvo extraviado durante más de 30 años. López admite que se perdió entre traslados y viajes, montajes de teatro y otros devenires de la vida. Hace algunos días, sin embargo, lo ha recuperado “milagrosamente”.  De esto habló  con contrACultura además de comentar acerca de su más próxima puesta en escena: “Historias del Pobrecito Poeta”.

¿Cuándo escribió “La Luz del Túnel”? ¿De qué trata?

Fue escrito en el año 81. Yo vivía en Nicaragua entonces  y en ese momento me separaba del grupo “Sol del río 32” y pasé a formar con otro grupo de actores, lo que entonces llamamos “Teatro Roque Dalton de El Salvador”. Eran los años de la guerra en nuestro país.

Iniciamos nuestra producción en el “Teatro Roque Dalton” con una adaptación de “La Luz del túnel”, la novela que está en el libro del “Pobrecito poeta que era yo”.

“La Luz del Túnel” es la narración de cuando Roque Dalton es secuestrado y lo mantienen en una cárcel en Cojutepeque y para interrogarlo mandan a traer a un norteamericano de la Agencia Central de Inteligencia que le hace un interrogatorio bastante incriminatorio en el cual, con supuestas pruebas, quiere comprobar que él ha tenido un entrenamiento para instigar y levantar el movimiento guerrillero en El Salvador.

¿Entrenado de Cuba, supuestamente?

Entrenado en Cuba, y en algún otro país. En esta novela aparece también un personaje, un supuesto cubano que lo conoce a él de años atrás y que comenta  que se han reunido en Cuba con Roque y Roque  niega conocer a este personaje.

A nosotros nos tenía sin problemas si era cierto o no o si era una ficción. No estábamos interesados en el tema de la veracidad de los hechos sino más bien preocupados en el tema de la estructura dramática y en encontrar, una historia que pudiera recrear todo ese tipo de situaciones que se daban en ese momento en El Salvador, que era el tiempo de la guerra y ese tipo de desapariciones eran comunes.

Tomar ese caso como algo representativo…

Exacto. Una extrapolación de lo que le podía haber pasado a cualquier otra persona. Lo interesante en este caso es que era un escritor, y que el agente de la CIA que viene tiene como cierta especialidad en entrevistar a este tipo de personas  intelectuales, escritores, artistas. Obviamente es un hombre formado y educado en universidades. No era un simple policía matón.

¿Un especialista?

Si, alguien con especialidad. A mí me intereso mucho la novela y me motivó para buscar la forma de adaptarla. Cómo es de suponer, muchos personajes aparecerían en esta historia. Los policías, escritores, el agente de la CIA, el cubano, carceleros...  Y esto, pues representaba un reto para resolverlo y finalmente logramos hacerlo con cuatro actores. Tres hombres y una mujer.

¿Sólo cuatro personajes interviene en la puesta en escena?

Sí.

Para realizarla, aparte de la novela, ¿consultó otros documentos, otra información o sólo se basó en “La luz del túnel”?

Básicamente en la novela. Sin embargo, siempre había alguien que lo conoció a él, que tenía alguna anécdota que contar, pero principalmente fue la novela la que sirvió de base para el tratamiento.

¿Usted conoció a Roque?

No, no tuve la suerte de conocerlo. En esos años, que yo era joven, en los años 70, era una situación difícil para él. Ya no aparecía tan públicamente como años atrás.

Nosotros andábamos más o menos en todo esto de la vida cultural, en los pocos cine-debates que se hacían y él ya no aparecía en esas cosas.

Tuve la suerte que cuando estábamos trabajando con esta adaptación, apareció un actor chileno, Sergio Bushmann, que ya murió. A él le encantó la idea. Él  vivía en Suecia, y llegó a Nicaragua. Por su aspecto físico parecía un gringo también y él hizo el personaje del interrogador.

Con esta pieza hicimos muchas funciones en Nicaragua, en Costa Rica, y en algunos países de Europa.

¿Cuánto tiempo trabajó en la “Luz del Túnel” desde que concibió la idea, hasta que tuvo el papel?

Pues fue un trabajo muy arduo.  Me tomó alrededor de unos cinco meses escriturar el material, y luego ir probando con los actores, y en base al error ir corrigiendo textos, cortando, pegando, rehaciendo, reestructurando.

¿La obra fue escrita en Nicaragua?

Sí, cuando hicimos este trabajo lo hicimos en Nicaragua. Enrique Polo, del Sistema Sandinista de Televisión Oficial, en Nicaragua, vio la puesta en escena del estreno, que fue en la sala pequeña “Edgar Munguía” del Teatro Rubén Darío, y nos dijo si podríamos hacer una versión para adaptarla a la televisión, y trabajamos también en ello.

Hubo que adaptarla al lenguaje televisivo y  se buscaron locaciones para hacerlo distinto al teatro que lo hacemos en la caja cuadrada del escenario. Fuimos a las cárceles que ya estaban en desuso en Nicaragua, en Coyotepe, cerca de Masaya. Eran unos calabozos espantosos donde tenían a los políticos y se hizo la grabación para el Sistema Sandinista y lo estuvieron transmitiendo.

Por supuesto, representa ciertos retos pasar de una novela a una estructura dramática. Son cosas diferentes. Existe el temor de caer en la descripción interminable de largas narraciones, y porqué no decirlo, quizás caímos un poco en esta situación. Afortunadamente la novela tiene también una sustancia dramática por todo lo que acontece.

Roque, en la novela describe que sucede un temblor. A él lo tenían secuestrado en Cojutepeque, en una cárcel de adobe, de paredes bien gruesas y entre la lluvia y el temblor, las paredes se descascaran y se agrietan. La anécdota es que él, con pedazos de hueso, de alambre que había obtenido de un colchón de resortes, va rompiendo poco a poco la pared, hasta que logra visualizar la luz. Al logra escapar de la prisión donde lo tenían secuestrado.

¿Por qué no volvió a montar “La luz del Túnel”?

Entre todos mis traslados que he tenido de esa fecha para acá,  de un país a otro, muchos de esos textos que he ido haciendo, se han quedado perdidos. Y aunque he hecho un esfuerzo por tratar de recopilarlos, pues ha sido difícil, y casualmente hace dos semanas Juan José Dalton me dice que tenía un texto de una adaptación de La luz del Túnel, que aparentemente era mío este trabajo, entonces me entregó la copia.

Imagínense ustedes, fue algo que yo hice en el año 81. Estamos hablando de casi 32 años de no saber nada del texto, de no tenerlo en mis manos. Si ahora me tocara, me llamara la atención volverlo a montar, pues tendría que  “zocarle”  tuercas a esta estructura dramática. Pero sí me satisface lo que hicimos en aquel momento. Tal vez algún día me anime y vuelva a montar el material.

Sobre las “Historias del Pobrecito Poeta”

“La Luz del Túnel” no es el único trabajo que ha realizado sobre el escritor salvadoreño. Recientemente estrenará un juego dramático llamado “Historias del Pobrecito Poeta”,   donde ha unido piezas de las obras y escritos de Roque Dalton y que será estrenada en la Alianza Francesa el 7 de marzo.

“Es una suerte de un collar de perlas” dice, en referencia al trabajo de construcción de la obra.  El trabajo realizado en este es más arduo, explica. Inclusive el título es el reflejo de la búsqueda que hizo entre los distintos títulos del autor: “Poemas Clandestinos”, “Las Historias Prohibidas de Pulgarcito” y “Pobrecito Poeta que era yo”. Esta una obra ampliamente anunciada y muy esperada por el mismo director, como por el público que conjuga su amor por Roque Dalton con el amor al teatro.

Las "Historias del pobrecito poeta" contadas por Baltazar López

Compartir

Comentarios   

 
0 #2 argeliaquintana 02-03-2013 22:42
excelente trabajo .mirian garcia.sinceras felicitaciones. sigue adelante.saludo s
Citar
 
 
0 #1 Paulino Espinoza 02-03-2013 19:32
Un abrazo para Balta y una felicitación a CONTRAPUNTO por tan buena entrevista. Baltazar ha sido y sigue siendo uno de nuestros pilares culturales, producto de una generación que supo asumir su rol en la historia y que todavía sigue dando aportes importantes.
Citar
 

Escribir un comentario

Norma de uso obligatoria

  • Los comentarios tienen que referirse al tema publicado
  • No se publicarán comentarios fuera de la ley local (difamaciones)
  • No está permitido el lenguaje soez ni ataques personales
  • Reservamos el derecho de eliminar comentarios inapropiados
  • Comentarios breves, no más de 20 líneas
  • No publicaremos anónimos ni falsas identidades

Aclaramos que no publicamos comentarios automáticamente

La opinión de los lectores, no es la de contrACultura


Código de seguridad
Refescar