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Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 23 de Agosto de 2017
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La muerte toca la puerta del gremio

Relato de como en una cobertura llega la noticia de la muerte de un compañero (Obel, de azul)

Por Eduardo Guerra (*)

A la memoria del recordado compañero Obel Ruiz

SAN SALVADOR - Es lunes y la noche va posicionándose de a poco. Las 4 paredes que forman el salón de prensa de Casa Presidencial dan cabida a la casi sempiterna espera de los periodistas de una noticia que ya tiene una suerte de 12 encuentros.

Más adentro en la Casa de Gobierno los representantes de los partidos políticos, y el Presidente de la Republica como mediador, ofertan sus propuestas para consumar la negociación que ponga fin a la crisis institucional del Órgano Judicial.

Las rutinas eran las acostumbradas. Los compañeros haciendo uso de los 4 ordenadores prestados por la institución, otros optando por los personales, los teléfonos inteligentes suplían también la necesidad de navegar en la virtualidad de las redes sociales y parecía que aunque todos compartíamos salón cada quien estaba en lo suyo.

Recuerdo que a eso de las 7:30 de la noche salí un momento de la Sala para hacer una llamada con un colega y cuando regresé el ambiente cambió extremadamente.

Hasta aquel lugar que congregaba a periodistas, comunicadores institucionales y equipos técnicos, había llegado una noticia de esas que cuando las oyes se te enfría la sangre.

Un compañero fotoperiodista que divide su labor entre su medio de comunicación y un cuerpo de socorro trasladaba la noticia a una de las colegas presentes en situación de primicia: un compañero camarógrafo había perdido la vida en un accidente de tránsito.

Por fría lógica, y ya por instinto de cada uno de los presentes, empezaron a figurar en el aire esas preguntas obligatorias de las cuales vivimos: ¿Quién es? ¿Qué? ¿Cómo? ¿Dónde?

Lo cierto es que la dimensión de la noticia ha hecho a todos levantarse de sus puestos, caminar de un lado a otro, la ansiedad y el nerviosismo son los dueños involuntarios de sus acciones.

Hay quienes, entre atónitos e incrédulos, toman sus teléfonos y hablan a sus bases y equipos para que los que no están ahí comprometidos en esa cobertura confirmen el dato.

Los minutos, que pierden sentido en las agujas del reloj, hacen que el hecho se confirme.

De voz del director de Noticias de Canal 21 de Televisión, Roberto Hugo Preza, evidentemente tocado por el trágico hecho y con la voz quebrantada, lo sentencia: Obel Ruiz, camarógrafo del equipo de prensa de Canal 21, ha perdido la vida.

En medio de un accidente de tránsito ha ofrendado su vida por cumplir esa riesgosa tarea nuestra de llevar la noticia a tiempo, irónicamente, un hecho similar que acababa de cubrir le hacía al recordado compañero trasladarse de llevar la noticia a ser parte de ella.

Todos estamos de pie frente a los televisores escuchando el hecho, la estridencia del registro sonoro de los televisores es indirectamente proporcional a la mezcla de sentimientos que genera la noticia.

Cada uno de los presentes en aquella habitación parece desconectarse del mundo, sus cuerpos están ahí pero la cabeza da vueltas, nos sentimos tocados y sobre todo vulnerables.

Como quien no quiere la cosa se arman grupos, cada uno quiere sentirse apoyado y expresar su pesar, al fin y al cabo los periodistas nos trazamos entre la seriedad de la noticia y la sensibilidad de lo humanos que somos. La muerte repentina sorprende, es incomprensible.

Mi primera reacción es buscar una fotografía que recientemente nos hicimos entre compañeros y ahí aparece él. Eso me golpea de doble manera al no salir del asombro que el cuadro es reciente, hace justo 12 días, y que el compañero en ese hecho fortuito corrió otra suerte y no está mas por estos lares.

Recordé además que en el marco de este mismo encuentro que nos tiene ocupados en la Casa Presidencial tuve la oportunidad de hablar con él y hubo tiempo hasta para que me compartiera una comiquísima anécdota de un viaje a Cuba que tenía que ver con mi jefe. Reímos, disfrutamos y quedó guardada en el recuerdo.

Los demás también están tocados hay quienes disimulan un par de lagrimas, voces entrecortadas y otros buscan desesperadamente aspirando de manera compulsiva cigarrillos sobrellevar el momento. Las anécdotas de algunos compañeros que aseguran haberse enfrentado a la muerte en varias ocasiones salen a relucir.

Lo cierto es que tristes pero con un inusual sentimiento de unidad, raro ahora dentro del gremio, terminamos la jornada donde las expresiones: “Era buena onda”, “yo lo conocí” fueron las ofrendas para celebrar la memoria del compañero Obel. En una noche ya bien posicionada donde la muerte pasó y tocó la puerta del gremio.

(*) Periodista salvadoreño


Lea condolencias de ContraPunto: http://www.contrapunto.com.sv/sociedad-civil/hasta-siempre-obel-ruiz

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