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Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 19 de nov. de 2017

La otra Tina

TinaModotti

Del Pino nos habla de un libro sobre la famosa fotógrafa Tina Modotti

Por Amado del Pino

LA HABANA - En un par de meses o poco más sin actualizar este cálido y entrañable espacio se me juntan los temas y las sensaciones. Supuse que el regreso sería con temática mixta y variada. No es así. El historiador y hombre de acción cívica y social Javier Ruiz me ha regalado un libro suyo –editado por la Fundación Domingo Malagón –que ha tenido la fuerza y el interés de desplazar otras visiones.

El título del libro es largo y podría no parecer demasiado atractivo: Carmen Ruiz Sánchez, María (Una historia del Socorro Rojo Internacional), pero esa sobriedad, ese sentido de seco informe del santo y seña del texto, tiene un significado profundo y esencial. La obra de Javier busca un costado poco conocido y olvidado de la fotógrafa, combatiente y símbolo de mujer avanzada: Tina Modotti. La imagen más frecuente e internacionalmente conocida de Tina es la de la desprejuiciada artista que se desnudó cuando casi nadie lo hacía ante su propio lente; que combatía por las causas más justas de su siglo con el mismo fervor con que amó a varios hombres.

Para los cubanos, Tina entró de lleno en nuestra Educación Sentimental por su –también apasionada– relación con Julio Antonio Mella y por estar a su lado cuando fue asesinado en México. En los últimos años se ha comentado –no con suficiente fuerza y sí con tintas de calumnia– hasta de una posible complicidad de Tina en la muerte del legendario luchador comunista cubano.

Ruiz se concentra en la etapa de la adelantada mujer en los días de la Guerra Civil Española y –con un admirable y preciso lujo de detalles– nos ofrece la imagen de la luchadora de filas, la abnegada combatiente y enfermera del Socorro Rojo Internacional. No por casualidad la colección que ampara este libro se nombra Gente de abajo. Así le interesa al autor ver a la mujer que usaba el nombre de Carmen Ruiz Sánchez en su pasaporte a finales de los años treinta del siglo pasado. Voluntaria y –diría que también apasionadamente– el autor de esta formidable investigación renuncia al glamour, el mito, la leyenda casi siempre salpicada de frivolidad para darnos el primer plano de una luchadora con mucho de soldado y de madre, hermana, gran amiga al mismo tiempo; esa mujer que bajo el seudónimo de María se despojaba de todo atributo individual a favor de la causa.

Hay que aplaudirlo por ese nivel de selección y por el ejemplo de sobriedad y seriedad que tan poco abundan en estos tiempos de mercadeo y pasión por lo superficial.

Tomado de http://www.centropablonoticias.cult.cu

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