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San Salvador, 26 de Junio de 2017
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Las sillas ideológicas

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Narración de lo que ocurre también en las negociaciones políticas Por David Ernesto Pérez (*)

SAN SALVADOR - Fue en el yerto mes de julio cuando el diputado Rodolfo Parker, casi con el corazón en la mano, pidió a los partidos políticos la instalación del comité Agenda País, con el que pretendía encontrar las puertas de un diálogo franco que le diera una salida rápida a lo que en los meses posteriores fue una de las más largas y agudas crisis institucionales de El Salvador.

La convocatoria se dio en sesión plenaria, y casi instantáneamente fue atendida por todos los institutos políticos; en la tarde ya la crema y nata de los partidos se apersonaron en la octava planta de la Asamblea Legislativa.

Los primeros en la cita fueron GANA y ARENA. Estos últimos representados por Donato Vaquerano, Margarita Escobar, Milena Calderón de Escalón y entre las sombras el firmante de los Acuerdos de Paz, Óscar Santamaría.

Los derechistas se sentaron en el costado derecho –visto desde la silla principal según el protocolo-, mientras el resto se acomodó en la fila que mejor le quedó.

Por el FMLN llegó Norma Guevara, Sigfrido Reyes y con el reloj apresurado por la tardanza el secretario de comunicaciones, Roberto Lorenzana, quien encontró ocupados todos los asientos cercanos a su línea ideológica.

Sin oportunidad de sentarse cerca de sus compañeros de fórmula, Lorenzana tomó la silla que estaba a la derecha de Donato Vaquerano, y con cierto rubor acomodó varios papeles y al sentirse observado miró a todos lados.

A primera vista no estaba cómodo a la derecha de ARENA y al centro del FMLN, y desde la mesa alguien bromeó con la escena:

“Roberto está ahora más a la derecha que ARENA”.

A las chanzas le siguieron el reconocimiento de Margarita Escobar y Milena Calderón por haber tenido la “madurez de sentarse ahí” mientras sus compañeros estaban al otro extremo.

Claramente, Lorenzana no estaba en su mejor posición, pero tuvo que aguantar los tradicionales discursos, declaraciones de principios, amor y patriotismo de piel hinchada que hacen los diputados en cada evento.

En un breve receso el secretario de comunicaciones del partido oficial aprovechó para retornar a la izquierda que les heredó a los parlamentarios la Constituyente de la Revolución Francesa y la Guerra Fría devenida en volcánica en El Salvador, cuyas cenizas todavía se desayunan en hoteles de lujo algunos funcionarios.

Cuando ya estaba a la par de Norma Guevara recobró sus colores naturales, y se acomodó nuevamente el saco que le cubre el abultado estómago.

Lorenzana se alejó de la derecha de ARENA y el cuento ideológico siguió con las apariencias bien guardadas.

(*) Periodista salvadoreño

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