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San Salvador, 23 de oct. de 2017

Los Hijos de los Días: 16-22 enero

 

los hijos de los dias

El último libro de Eduardo Galeano


Por Eduardo Galeano

 

Enero 16

La ley mojada 

En el día de hoy de 1920, el Senado de los Estados Unidos aprobó la Ley Seca.

Así se confirmó, una vez más, que la prohibición es la mejor publicidad: gracias a la Ley Seca, florecieron la fabricación y el consumo de los licores prohibidos y Al Capone y los suyos mataron y ganaron más que nunca.

En 1933, el general Smedley Butler, que había dirigido a los marines de los Estados Unidos a lo largo de dieciséis condecoraciones, confesó que los éxitos de Al

Capone en Chicago habían inspirado a sus muchachos en tres continentes.

*** 

Enero 17

El hombre que fusiló a Dios

En 1918, en Moscú, en plena efervescencia revolucionaria, Anatoli Lunacharski encabezó el tribunal que juzgó a Dios.

Una Biblia fue sentada en el banquillo de los acusados.

Según el fiscal, Dios había cometido, a lo largo de la historia, numerosos crímenes contra la humanidad.

El abogado de oficio alegó que Dios era inimputable, porque padecía demencia grave; pero el tribunal lo condenó a muerte.

Al amanecer del día de hoy, cinco ráfagas de ametralladora fueron disparadas al cielo.

***

Enero 18

Agua sagrada

En los tiempos de la Santa Inquisición, los españoles que se bañaban eran sospechosos de herejía musulmana.

De Mahoma provenía la adoración del agua.

Mahoma había nacido en el desierto, allá por el año 570, y en el desierto, reino de la sed, había fundado la religión de los perseguidores del agua.

Él decía lo que Dios, llamado Alá, le había mandado decir: en el camino de la salvación, había que rezar cinco veces al día, flexionando el cuerpo hasta que el mentón tocara el suelo, y antes de cada plegaria era preciso purificarse con agua.

—La limpieza es la mitad de la fe —decía.

***

Enero 19

Con él nació una era

 

En 1736, nació el escocés James Watt.

Dicen que él no inventó la máquina de vapor, pero en todo caso fue él quien supo desarrollarla, sin mayores pretensiones, y en un modesto taller engendró la fuente de energía de la revolución industrial.

A partir de entonces, de aquella máquina nacieron otras máquinas, que convirtieron a los campesinos en obreros, y a ritmo de vértigo el día de hoy se hizo mañana y el día de ayer fue enviado a la prehistoria.

***

Enero 20

Sagrada serpiente

En 1585, en su tercer concilio, los obispos de México prohibieron que se pintaran o esculpieran serpientes en los muros de las iglesias, en los retablos y en los altares.

Para entonces, los extirpadores de la idolatría ya habían advertido que esos instrumentos del Demonio no provocaban repulsión ni espanto entre los indios.

Los paganos adoraban a las serpientes. Las serpientes habían sido desprestigiadas, en la tradición bíblica, desde aquel asunto de la tentación de Adán, pero América era un cariñoso serpentario. El ondulante reptil anunciaba buenas cosechas, rayo que llamaba a la lluvia, y en cada nube vivía una serpiente de agua.

Y era una serpiente emplumada el dios Quetzalcóatl, que por los caminos del agua se había ido.

***

Enero 21

Ellos caminaban sobre las aguas

En el año 1779, el conquistador inglés James Cook asistió a un espectáculo muy raro, en la isla de Hawaii.

Era una diversión tan peligrosa como inexplicable: en la bahía de Kealakekua, los nativos disfrutaban parándose sobre las olas y dejándose llevar.

¿Habrá sido Cook el primer espectador del deporte que ahora llamamos surf?

Quizá se trataba de algo más que eso. Quizás había algo más en ese ritual de las olas. Al fin y al cabo, estos primitivos creían que el agua, madre de todas las vidas, era sagrada, pero no se arrodillaban ni se inclinaban ante su divinidad. Sobre la mar caminaban, en comunión con su energía.

Tres semanas después, Cook fue acuchillado por esos caminantes del agua. El generoso navegante, que ya había regalado Australia a la corona británica, se quedó con las ganas de regalar Hawaii.

***

Enero 22

La mudanza de un reino

En este día de enero de 1808, llegaron a la costa de

Brasil, sin pan y sin agua, los extenuados navíos que dos meses antes habían partido de Lisboa.

Napoleón pisoteaba el mapa de Europa, y ya estaba atravesando la frontera de Portugal cuando se desató la estampida: la corte portuguesa, obligada a cambiar de domicilio, se marchaba al trópico.

La reina María encabezó la mudanza. Y tras ella fueron el príncipe y los duques, condes, vizcondes, marqueses y barones, con las pelucas y los fastuosos atuendos que después heredó el carnaval de Río de Janeiro.

Y detrás, amontonados en el desespero, venían sacerdotes y jefes militares, cortesanas, costureras, médicos, jueces, notarios, barberos, escribientes, zapateros, jardineros…

La reina María no andaba muy bien de la cabeza, por no decir que estaba loca de remate, pero ella pronunció la única frase cuerda que se escuchó en medio de aquel manicomio:

—¡No corran tanto, que va a parecer que estamos huyendo!

 

Bibliografía:

Galeano, Eduardo

Los hijos de los días.- 1ª ed.- Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores

Argentina, 2012.

432 p.: il.; 21x14 cm.- (Biblioteca Eduardo Galeano)

 

LOS HIJOS DE LOS DÍAS: 1-7 de enero

LOS HIJOS DE LOS DÍAS: 8-15 de enero

 

Continuara la próxima semana.

 

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