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Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 23 de oct. de 2017

Los Hijos de los Días: 16-22 Febrero

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El último libro de Eduardo Galeano

Por Eduardo Galeano

 

Febrero 16

El Plan Cóndor

Macarena Gelman fue una de las muchas víctimas del Plan Cóndor, que así se llamó el mercado común del terror articulado por las dictaduras militares sudamericanas.

La madre de Macarena estaba embarazada de ella cuando los militares argentinos la enviaron al Uruguay.

La dictadura uruguaya se hizo cargo del parto, mató a la madre y regaló la hija recién nacida a un jefe policial.

Durante toda su infancia, Macarena durmió atormentada por una pesadilla inexplicable, que noche tras noche se repetía: la perseguían unos hombres armados hasta los dientes, y ella despertaba llorando.

La pesadilla dejó de ser inexplicable cuando Macarena descubrió la verdadera historia de su vida. Y entonces supo que ella había soñado, allá en la infancia, los pánicos de su madre: su madre, que en el vientre la estaba modelando mientras huía de la cacería militar que por fin la atrapó y la envió a la muerte.

***

Febrero 17

El festejo que no fue

Los peones de los campos de la Patagonia argentina se habían alzado en huelga, contra los salarios cortísimos y las jornadas larguísimas, y el ejército se ocupó de restablecer el orden.

Fusilar cansa. En esta noche de 1922, los soldados, exhaustos de tanto matar, fueron al prostíbulo del puerto San Julián, a recibir su merecida recompensa.

Pero las cinco mujeres que allí trabajaban les cerraron la puerta en las narices y los corrieron al grito de asesinos, asesinos, fuera de aquí…

Osvaldo Bayer ha guardado sus nombres. Ellas se llamaban Consuelo García, Ángela Fortunato, Amalia Rodríguez, María Juliache y Maud Foster.

Las putas. Las dignas.

***

Febrero 18

Solo de él

Cuando Miguel Ángel se enteró de la muerte de Francesco, que era su ayudante y mucho más, rompió a martillazos el mármol que estaba esculpiendo.

Poco después, escribió que esa muerte ha sido gracia de Dios, pero para mí ha sido grave daño e infinito dolor. La gracia está en el hecho de que Francesco, quien en vida me mantenía vivo, muriendo me ha enseñado a morir sin pena.

Pero yo lo he tenido durante veintiséis años... Ahora no me queda otra cosa que una infinita miseria. La mayor parte de mí se ha ido con él.

Miguel Ángel yace en Florencia, en la iglesia de la Santa Croce.

Él y su inseparable Francesco solían sentarse en la escalinata de esa iglesia, para disfrutar los duelos que en la vasta plaza libraban, a patadas y pelotazos, los jugadores de lo que ahora llamamos fútbol.

***

Febrero 19

Quizás Horacio Quiroga hubiera contado así su propia muerte:

Hoy me morí.

En el año 1937, supe que tenía un cáncer incurable.

Y supe que la muerte, que me perseguía desde siempre, me había encontrado.

Y enfrenté a la muerte, cara a cara, y le dije:

—Esta guerra acabó.

Y le dije:

—La victoria es tuya.

Y le dije:

—Pero el cuándo es mío.

Y antes de que la muerte me matara, me maté.

***

Febrero 20

Día de la justicia social

A fines del siglo diecinueve, Juan Pío Acosta vivía en la frontera uruguaya con Brasil.

Su trabajo lo obligaba a ir y venir, de pueblo en pueblo, a través de aquellas soledades.

Viajaba en un carro de caballos, junto a ocho pasajeros de primera, segunda y tercera clase.

Juan Pío compraba siempre el pasaje de tercera, que era el más barato.

Nunca entendió por qué había precios diferentes.

Todos viajaban igual, los que pagaban más y los que pagaban menos: apretados unos contra otros, mordiendo polvo, sacudidos por el incesante traqueteo.

Nunca entendió por qué, hasta que un mal día de invierno el carro se atascó en el barro. Y entonces el mayoral mandó:

—¡Los de primera se quedan arriba!

—¡Los de segunda se bajan!

—Y los de tercera… ¡a empujar!

***

Febrero 21

El mundo encoge

Hoy es el Día de las lenguas maternas.

Cada dos semanas, muere una lengua.

El mundo disminuye cuando pierde sus humanos decires, como pierde la diversidad de sus plantas y sus bichos.

En 1974 murió Ángela Loij, una de las últimas indígenas onas de la Tierra del Fuego, allá en el fin del mundo; y la última que hablaba su lengua.

Solita cantaba Ángela, para nadie cantaba, en esa lengua que ya nadie recordaba:

Voy andando por las pisadas de aquellos que se fueron.

Perdida estoy.

En tiempos idos, los onas adoraban varios dioses. El dios supremo se llamaba Pemaulk.

Pemaulk significaba Palabra.

***

Febrero 22

El silencio

En Estambul, que por entonces se llamaba Constantinopla, Pablo el Silenciario concluyó sus quince poemas de amor en el año 563.

Este poeta griego debía su nombre al trabajo que cumplía. Él cuidaba el silencio en el palacio del emperador Justiniano.

En su propio lecho, también.

Uno de los poemas dice:

Tus pechos contra mi pecho,

tus labios en mis labios.

Lo demás es silencio:

Yo odio la boca que nunca se cierra.

 

Bibliografía:

Galeano, Eduardo

Los hijos de los días.- 1ª ed.- Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores

Argentina, 2012.

432 p.: il.; 21x14 cm.- (Biblioteca Eduardo Galeano)

 

LOS HIJOS DE LOS DÍAS: 1-7 de enero

LOS HIJOS DE LOS DÍAS: 8-15 de enero

LOS HIJOS DE LOS DÍAS: 16-22 enero

LOS HIJOS DE LOS DÍAS: 23-31 enero

LOS HIJOS DE LOS DÍAS: 1-7 febrero

LOS HIJOS DE LOS DÍAS: 8-15 febrero

Continuara la próxima semana.

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