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Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 25 de Junio de 2017
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Los Zopilotes

Al cinismo y la sensibilidad humana las separa una línea casi imperceptible Por Fátima Kiste (*)

SAN SALVADOR - Casi seis meses en la sección policial no son suficientes para conocer todo el ambiente en esta rama, pero si lo indispensable para caer en la cuenta de que los escenarios de violencia en el país no han acabado. Y que cada vez, tienden a ser peores de lo que recordábamos.

Una de estas tardes, fui a Panchimalco, donde los historiantes, las flores y sus palmas decoradas hacen un juego macabro con los numerosos crímenes que reporta este sector. Aquí hay un hombre asesinado de forma brutal y una esposa que aunque se muestra serena, añade más dolor a su cuenta. La que empezó hace cinco meses, cuando su hijo, un militar, murió a manos de pandilleros.

Y en el lugar, rodeando a la viuda, tres empleados de una funeraria que le explican de "módicos precios", "servicios completos" y "atención para su difunto esposo". En jerarquía de atención a accidentes, asesinatos y demás, las funerarias les meten gol a los medios y a los mismos policías; quizá serían una red de informantes más efectivos para saber que es lo que está pasando y acudir al auxilio de los hasta entonces heridos... pero "perder un cliente, hoy es darse un lujo", como me dijo una vez uno de ellos.

La funeraria también estuvo ahí, donde las madres de los cinco estudiantes asesinados en Santa Tecla no encontraban consuelo. Parecían muy atentos al número de "bultos" envueltos en bolsas blancas y armaban promociones en el aire, en base a lo observado.

Y no podés más que pensar, en que los zopilotes que sobrevuelan nuestras cabezas en este lugar, no son las únicas aves de rapiña en este escenario.

La viuda finalmente, no llora, solo escucha antes de cerrar un trato con los insistentes y robustos sujetos que se dirigen hacia una carroza fúnebre, estacionada junto a patrullas de policía. Han cerrado un trato, el trabajo está hecho.

Y entonces, después de ver este escenario en el que lo que importa es alcanzar tu objetivo o hacer la venta del día, me pregunto qué imagen tendrán ellos de nosotros, que también vamos persiguiendo un fin... Uno de esos empleados me dio la respuesta una vez, al intentar abalanzarse sobre un grupo de periodistas que rodeaban y llenaban de preguntas a su incómoda cliente. "Periodistas hijos de p..., que no ven como está ella. Si se acaba de morir su hijo, desconsiderados", alcanzó a vociferar.

¿No seremos en algún punto del oficio también zopilotes?

Seis meses no bastan para afirmarlo, pero si son, en lo personal, mi respuesta afirmativa a la interrogante. La mayor parte de las veces, lo que importa es la información para ya, una práctica también atribuible a la rapidez y las presiones externas para tener lo último que ha ocurrido, so pena de ser regañado al día siguiente por la calidad con la que tu competencia publicó la noticia.

Y al sentirse uno zopilote, al menos ya estás tomando consciencia de lo mal que estás. Y debés intentar cambiarlo, porque si bien vivimos de trabajar, es fundamental no olvidar que somos y trabajamos con seres humanos. Y que nos merecen la consideración y el respeto mínimos a su dolor (Traducción: Nunca preguntarle al familiar de un muerto: ¿Y usted cómo se siente?)

Aplica para todos los medios y las secciones, aunque quizá no para todos los periodistas. Seis meses son muy poco tiempo para decirlo.

(*) Periodista salvadoreña

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