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Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 25 de Marzo de 2017

Lunáticos, historias y polvos fecundos

Iván Castro nos habla de la Luna y sus historias Iván Castro (*)

MANAGUA - La lluvia moja las calles en esta noche de rayos y no deja ver la luna, que escondida encima de la tormenta seguro ríe de la miseria y la grandeza humana. Una luna sobre la que, hace ya años, alguien se inventó lo del primer paso que un astronauta apellidado Armstrong recién inaugurado en su viaje al infinito hubiese protagonizado. Astronautas y banderas, cosmonautas y rivalidades, en esos tiempos añejos que parecen estar recién pocos pasos atrás en el tiempo, no sin cierta desconfianza de algunos que miran conspiraciones hasta en la borra del café y en el aire más o menos respirable.

Porque resulta que el mundito nuestro además tiene lunas de lunas, mares y mareados, así como lunáticos o lunáticas para escoger, según el gusto de cada quien. Y enlunados también, que para todos hay en el reparto del filme tan real que es la vida, sea esta en sus noches adornadas con luz de luna o encubiertas con lluvia, relámpagos o nubes.

Se tocaba con las manos en las montañas de Chalatenango como en ninguna otra parte, me recordaba aún, lunas después, un amigo costarricense, que reportó en tiempos de guerra por esa zona. Casi se empujaba para bajarla a los picos de los volcanes, jugando con las dos puntas del de San Vicente para hacer platear la ruda serpiente del Lempa en los amaneceres rumbo al mar.

Y entonces el agua de los ríos pasaba rauda como la sangre bajo los puentes. Por suerte eran otros tiempos, en demasía violentos. Como violento puede ser para el general de los griegos desde hace algunos años: vivir bajo permanentes mermas en su sistema de seguridad social y laboral. Mucho de lo que sufren se experimentó desde la década de 1990 en nuestras tierras latinoamericanas bajo el padrinazgo de organismos multilaterales, que ahora a ellos intoxica.

Lunático como pocos, selenita genio de la pluma, Petros Márkaris ha sabido delinear y examinar y diseccionar su sociedad en sus novelas negras de la mano del comisario Kostas Jaritos, un crítico y especial jefe policial que inició su carrera en medio de la dictadura, que tuvo la decencia de no torturar a los adversarios políticos de la misma y que guarda una relación especial de amistad con un izquierdista torturado, quien le ayuda de cuando en vez en sus difíciles situaciones.

Ganador del premio Pepe Carvalho 2012 (en homenaje al detective parido de la pluma de Manuel Vásquez Montalbán) por su novela “Con el agua al cuello” (Tusquets), Márkaris plantea la clásica examinación social planteada para la buena novela negra y, con un humor próximo al sentir latinoamericano, aunque tamizado por las traducciones españolas, va adentrándose en la crisis de un sistema que ha hecho colapsar sociedades por los turbios manejos financieros de los banqueros, la corrupción de funcionarios y la escasa capacidad de gobernanza que dejan como producto la multiplicación de las pobrezas.

En el desenlace, financieros corruptos, así como ex atletas con prohibición de ejercer por doparse comparten algunos visibles lazos: victimarios y deshonestos, ambos hicieron mal, pero algunos son apartados, mientras otros reciben en premios nuevos créditos para continuar mientras otros sobreviven como pueden, y alguno de ellos puede llegar a ejercer niveles delincuenciales para llamar sobre la impunidad de los banqueros.

Lunáticas impunidades y endiosamientos, que obvio, requieren poderosos amigos mediáticos. Un estadounidense Armstrong, de nombre Neil y de 82 años cuando falleció este recién fin de semana, se asegura que pisó el polvo selenita en un histórico hecho con bandera ondeante. Otro del mismo apellido, pero de nombre Lance y con numerosos triunfos en ciclismo, fue despojado de sus trofeos por sospechas de cargos de dopaje que no quiso responder.

Como se mira, aunque existan héroes ratificados y otros caídos, o que existan crisis financieras en el mundo, y guerras, sismos que se miden de una forma o se desmiden de otra, emergencias que hacen agua según pinte la marea, en todo ello tiene que ver la luna, como lo tuvo que ver en nuestro pasado bélico de paisito que salió de un conflicto bélico civil para entrar a otro social que aunque de baja intensidad provoca lágrimas que se esconden en la lluvia.

Pero bueno, son varias historias que luego podremos desgranar una a una. Valga para señalar que muchas lunas han pasado desde que terminó la pequeña gran guerra civil que nos diezmaba. Y que a poco antes de su fin, alumbraba una luna nueva, que era café y espacio, abrevadero en medio de un desierto de represión que comenzaba a amenazar con florecerse y soltarse de ataduras, que inició como puerto y portal donde muchos, aunque fuera alguna vez, parcializamos historias, menguábamos pláticas para intentar reponer retazos de alma que años bajo gobiernos dictatoriales quisieron convertir en perpetuos, sin pesar que el polvo sideral era fecundo.

(*) Periodista salvadoreño y columnista de contrACultura

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Comentarios   

 
0 #4 Ines Melara 01-09-2012 03:06
saludos recordado Ivan, Es un deleite leer tu nota. Un abrazo en la distancia.
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0 #3 Lucho Fuentes L 29-08-2012 22:48
Salud estimado:
Sigue escribiendo, muy bien, un abrazo.
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0 #2 Diana Ulloa 29-08-2012 00:38
Iván! me alegra saber que no estás en la luna :) y que sigas escribiendo tus historias lunáticas para todos y todas, saludos!
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0 #1 Carmen Gómez 28-08-2012 21:04
Gracias Iván por tu aporte a la Cultura de nuestros países hermanos. Saludos cariñosos. Atte. Carmencita
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