contrACultura

Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 27 de Marzo de 2017
Imprimir

Pequeña discusión sobre las piedras misteriosas

RLDis1ppal

¿Hubo intervención humana en los Hongos de Morazán? ¿Son formaciones naturales? El origen de las misteriosas piedras ha generado opiniones contrastantes y mucho interés de varios profesionales. La discusión apenas comienza.

Por Ricardo Lindo (*)

RLDis1

San Salvador.- Inmensas olas de lava cubrieron la región hace millones de años. Y, después, gigantescos flujos de agua fueron moldeando las piedras volcánicas para ir conformando este paisaje ciclópeo. Hablo de la localidad de Corinto, en el departamento de Morazán, en El Salvador, donde grandes piedras redondeadas reposan sobre otras que les sirven de mesa. La erosión de los líquenes y las lluvias las habrán ido redondeando los millones de años que siguieron. Tal es la explicación que da el paleontólogo Daniel H. Aguilar en un informe a la Secretaria de Cultura.

En sus conclusiones, dice:

«Las estructuras de rocas redondeadas vistas en la zona de Corinto son completamente naturales y se puede descartar el factor antrópico (la intervención humana) en su formación».

Quedan sin embargo muchas preguntas y hay científicos que no piensan como él, como veremos.

RLDis2

Cabe preguntarse, por ejemplo, por qué en las montañas cercanas a Perquín, en el mismo departamento, se encuentren formaciones como esta, que no son redondeadas. Como las de Corinto, se encuentran asociadas a pinturas rupestres. Pues recordemos que las de Corinto están a proximidad de la Cueva del Espíritu Santo, recubierta de pinturas rupestres.

Quizás fui abusivo al llamar megalitos a estas piedras. Si bien el término viene del griego mega, grande, y lithos, piedra, se reserva para aquellas que implican un proceso creativo humano.

La explicación del paleontólogo suena razonable, pero puede pensarse en un paisaje natural modificado por humanas manos, pues se dan varias curiosas coincidencias.

El 26 de abril de 2013, día del paso cenital, probamos que los dos agujeros en el alero de la Cueva del Espíritu Santo enmarcan el sol del mediodía, cuando este se sitúa sobre nuestro país al centro de la bóveda celeste. Hablo precopernicanamente, pero no de otro modo lo habrán visto los antiguos observadores de los astros. Ya los arqueólogos habían emitido la sospecha de que estos agujeros sirvieron para observaciones astronómicas. Ahora bien, abrir esos agujeros es esos precisos puntos implica una prolongada contemplación del curso de los soles. ¿Es entonces casual que el llamado «hongo» apunte como un dedo al punto de hundimiento del sol de los equinoccios? ¿No es dable sospechar que aquellos astrónomos rupestres afilaran su techo para marcar ese punto preciso del horizonte?

RLDis3

Las sombras indican el punto de hundimiento del sol durante el equinoccio de primavera.

Debo aclarar una vez más que no soy un científico. Yo visitaba el sitio para investigar las pinturas, como miembro de la Dirección de Investigaciones de la Secretaría de Cultura, e inesperadamente caí sobre este extraño panorama.

Invité entonces a miembros de ASTRO, la Asociación Salvadoreña de Astronomía. Llegaron Jorge Colorado, Ricardo Lewy y Ramón Rosell, quienes colaboraron benévolamente. Las imágenes que siguen son resultado de las mediciones de Colorado y Levy. Ramón Rosell nos dio una breve conferencia al respecto en la Secretaría de Cultura.

Hay dos alineaciones pétreas en la altiplanicie próxima a la cueva, que acoge en poco espacio once de estos elementos. Veamos la más larga:

RLDis4

El autor junto a la alineación.

Y veamos a continuación lo que sucede según las mediciones de los astrónomos:

RLDis5

RLDis6

¿Es esta alineación Norte-Sur obra de la casualidad?

Por su parte el Master en Ciencias Luis Castillo, del Departamento de Geofísica de la Facultad de Ciencias Naturales y Matemática de la Universidad de El Salvador, me escribió tras una visita, a fines de 2012, lo siguiente:

Desde el punto de vista geológico y geofísico, el sitio presenta una oportunidad de investigación única, ya que se pueden aplicar a la arqueología en nuestro país.

Como departamento de geofísica, adquirimos este año un instrumento que nos permite hacer investigación no destructiva en los sitios que se identifiquen. Este elemento es fundamental para trabajar en sitios arqueológicos como el de Corinto.

Concretamente, les ofrezco trabajar en este sitio junto con mis estudiantes, yo veo una publicación científica y al menos dos trabajos de graduación en este lugar. Todo es cuestión de coordinar para los aspectos logísticos de la investigación».

La primera visita fue de reconocimiento y sin instrumentación es prácticamente imposible tratar de reconstruir la historia geológica del sitio. Hablé con un colega geólogo muy competente y con una gran experiencia y está muy entusiasmado por ir a evaluar el lugar. Yo creo que con unas seis o siete visitas de campo en término de seis meses podemos tener la evaluación geofísica y geológica del área de estudio.

Bueno, espero que podamos coordinar la investigación y conocer más del sitio.

Entretanto, el profesor Colorado está preparando un artículo sobre el tema para una publicación científica. Supongo que no mucho lo entenderé pero estas sencillas palabras pueden llegar al común. Y aun queda lo que dijo el historiador Pedro Escalante Arce: «Ese lugar me recordó la Ciudad Encantada de Cuenca». Y ¿qué es la Ciudad Encantada? Un lugar de curiosas formaciones geológicas en Cuenca, España. Es monumento natural nacional y por lo tanto está protegido por el Estado, pero permanece en manos privadas y se paga el acceso. Y aquí también podemos tomar una lección, pues en El Salvador a quienes poseen un bien excepcional sólo les acarrea prohibiciones y disgustos. Pero vamos a lo esencial. Estas formaciones tienen, según el paleontólogo, entre 25 y 26 millones de años. Son pues un testimonio extraordinario de la historia geológica de nuestra tierra y quizás del planeta. ¿No basta con eso para que las situemos en primer plano y las reconozcamos como tesoro de la nación?


Otros artículos de Ricardo Lindo relacionados al tema o la región:

Hongos de Morazán

Una vulva, un falo, un agujero en el techo en la Cueva de Corinto

Sexo en el templo


 

(*) Escritor, investigador salvadoreño, colaborador de contrACultura.

Compartir

Escribir un comentario

Norma de uso obligatoria

  • Los comentarios tienen que referirse al tema publicado
  • No se publicarán comentarios fuera de la ley local (difamaciones)
  • No está permitido el lenguaje soez ni ataques personales
  • Reservamos el derecho de eliminar comentarios inapropiados
  • Comentarios breves, no más de 20 líneas
  • No publicaremos anónimos ni falsas identidades

Aclaramos que no publicamos comentarios automáticamente

La opinión de los lectores, no es la de contrACultura


Código de seguridad
Refescar