contrACultura

Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 23 de Mayo de 2017
Imprimir

Ricardo Baeza: «Heidegger era consciente de que su obra no iba a ser entendida en su época»

Baeza1

Del 29 de junio al 8 de julio se lleva a cabo el Coloquio de Filosofía «Heidegger y la Poesía: hacia una topología del pensar poetizante» en la Universidad de El Salvador. Erick Chávez Salguero realizó una entrevista a Ricardo Baeza, profesor de la Universidad de Friburgo, Alemania, quien ha realizado diversos estudios sobre filosofía y teología, además ha escrito varios artículos en revistas internacionales y su tesis doctoral fue acerca de Martín Heidegger.

Baeza2

Por Erick Chávez Salguero (*)

San Salvador.- Ricardo Baeza es el invitado especial dentro del Coloquio de Filosofía «Heidegger y la Poesía: hacia una topología del pensar poetizante» que se está desarrollando en El Salvador, organizado por la Cátedra Libre Roque Dalton, el Ministerio de Educación y el Departamento de Filosofía de la Universidad de El Salvador. Esta es la entrevista que concedió para los lectores de contrACultura.

¿Puedes hablarnos un poco acerca de ti? ¿Cuál es la razón por la que aceptaste visitar El Salvador?

Fui invitado a dar un curso en El Salvador, una conferencia y un coloquio en torno a Heidegger y la poesía. El curso introductorio, sobre el pensamiento de Heidegger, en su primera etapa: la analítica existencial. Fui invitado por la Cátedra Libre Roque Dalton, por el Ministerio de Educación, la Universidad de El Salvador y bueno, por mis amigos Ulises Amaya y Erick Chávez Salguero, quienes fueron fundamentales para mi llegada a este país.

¿Cuál consideras que es la relevancia de Martin Heidegger para los tiempos actuales?

Yo entiendo que Martin Heidegger es el último gran pensador de la tradición filosófica occidental, por lo tanto, la confrontación con su obra implicaría dar cuenta del estado actual en el que estamos, en el que está el pensamiento, y en el que está la historia actual.

¿Cómo ves la recepción de Heidegger en Latinoamérica?

Hay mucho interés en su obra, el cual se traduce en propuestas muy originales en torno a la misma. Sí que veo en Latinoamérica un lugar muy especial, en el que quizá se puede desarrollar este tipo de discurso de una manera mucho más novedosa que en otros lugares, donde precisamente la academia o el discurso académico es imperante y, precisamente, estas otras formas de interpretación del pensamiento heideggeriano permanecen más lejanas. 

Baeza3

 

¿Cómo ha sido la recepción de estas temáticas en torno a Heidegger aquí en El Salvador?

Como decía con mucho interés. Me ha sorprendido mucho el entusiasmo de los alumnos y de los profesores. La recepción ha sido muy positiva en ese sentido.

¿Consideras que ya estamos instalados en un momento post-metafísico, de manera que la comprensión e interpretación del mundo, la comprensión de la filosofía, la constitución y organización de la política global estarían definitivamente en un momento de decadencia?

Sí, yo creo que el nuevo comienzo ya se produjo; sin embargo, actualmente hay un movimiento de inercia, como si el momento final; el último estadio de ese antiguo estadio metafísico, todavía siguiera describiendo un movimiento ascendente; como si una rueda alcanzara su máxima velocidad, se parara de repente y aun así todavía girara muy rápido, eso es lo que tenemos ahora mismo presente. Sin embargo ya se llegó hace unos años al fin del estadio metafísico. Lo que ahora se observa, a mi juicio, es esta suerte de inercia que intenta alargar lo máximo posible el último estadio metafísico que alcanzó.

¿Cuál consideras que fue la relevancia que Heidegger vio en la poesía de Hölderlin y Rilke?

Dieron cuenta de la época en la que vivieron, precisamente, una época caracterizada por lo que Heidegger entendió como la noche del mundo. Mostraron a través de su poesía esta fase final de la metafísica. Daban cuenta de esta época y, por lo tanto, su poetizar era un poetizar esencial. 

Heidegger en la entrevista que le realiza Der Spiegel el 23 de septiembre de 1966, habla de que solamente con una disposición obtenida a través de la poesía seremos capaces de ver «la señal del último dios o su ausencia en el ocaso» y que posiblemente solamente ese dios podría salvarnos ¿Consideras que Heidegger estaría apuntando a la posibilidad —ya muy remota en Occidente— de reencontrar una experiencia originaria de lo sagrado, de manera que implicara una experiencia fundante para otra época?

Se trataría de una experiencia pre-metafísica. En el inicio de la metafísica lo sagrado devino religiosidad, propia de una época donde predominaría este carácter ausente de lo sagrado. Claro, en el nuevo comienzo, la relación con lo sagrado será distinta, en este sentido sí se recuperaría una experiencia mucho más originaria de lo sagrado, la cual tendría que ver con la experiencia del origen abismal o divinidad. Sin mediaciones ni mediadores.

Ahora en la clase, en el «Curso Introductorio al pensamiento de Heidegger» mencionabas que el desarrollo de las tecnologías ha abierto la posibilidad de conocer muchos de los textos que de alguna manera fueron relegados de la tradición del pensamiento, y que en la tradición historiográfica de la metafísica aparecen algunos pensadores como figuras relevantes, y otros han quedado ocultos. ¿Consideras que ese movimiento, en el cual la tecnología permite que salgan a la luz estos textos estaría apuntando a la posibilidad de un nuevo comienzo? Lo menciono en el sentido que el desarrollo de las tecnologías dan cuenta que estamos en una época técnica, entonces ¿este momento de la técnica, como momento del final de la metafísica, estaría permitiendo sacar a la luz estos textos?

Yo creo que esta salida a la luz de textos anteriormente prohibidos u ocultos, corresponde a la situación a caballo entre el nuevo comienzo y el fin último de la metafísica, en el sentido de que este pensamiento técnico calculador, todavía imperante debido a la inercia anteriormente mencionada, tiene una fuerza todavía muy grande. Para contrarrestar este efecto, han aparecido textos que en otras épocas serían impensables que surgieran. Esto da una posibilidad y una oportunidad de transformación sin precedentes, en el sentido, de que el avance se ha producido de una manera mucho más pronunciada, y a una escala mucho mayor que en otras épocas pretéritas, donde estos textos y estos escritos estaban o bien ocultos o bien prohibidos. Este fenómeno llegará a un fin, se cerrará otra vez. En este sentido creo que es una ventana de oportunidad que se ha abierto y tiene un tiempo limitado.

¿Por qué tendría un tiempo limitado?

Porque lo va a venir después ya no tiene que ver con esto. Es la época del tránsito hacia un nuevo pensar ya no metafísico.

Desde sus inicios Heidegger criticó el olvido del Ser en la metafísica, entonces, Ser y Tiempo representa el primer intento significativo por romper con la subjetividad y con la modernidad, para Heidegger el camino del Ser hasta la actualidad ha sido más bien, el camino del ente. En esta primera época el Dasein (existencia humana) se presenta como un claro donde el Ser acontece, por lo que deberíamos comprenderlo como una filosofía de la luz, sin embargo, ya en los años 30 se da un cambio en la obra heideggeriana, cambio que ha dado pie para que se considere un primer y un segundo Heidegger, de este modo autores como Von Herman sostienen que existe una continuidad en la obra heideggeriana, y el mismo Heidegger sostiene que hay una coherencia interna dentro de su planteamiento. Luego de ese giro que se conoce como Kehre, Heidegger se coloca del otro lado; ya no se pregunta por el quién conoce o tiene acceso al Ser, sino trata de comprender las cosas, los entes, el mundo desde el Ser mismo, de allí que haya necesidad de torcer el lenguaje, que es un lenguaje del ente para poder dar cuenta desde ese nuevo lugar que es un no-lugar en el que Heidegger ahora se encuentra, el filósofo de Messkirch está ahora en lo oculto en la oscuridad. Así, si la poesía como la filosofía  son maneras de traer a presencia algo oculto, desde diferentes lugares y con diferentes caminos, se trataría en cierto sentido, de iluminar los entes, las cosas, el mundo, ¿qué implicaciones tendría ese nuevo lugar que sería el pensar poetizante, de qué tipo de iluminación se trataría en esta nueva forma de pensar?

Claro, esta confusión ontológica otorgó un carácter óntico, precisamente al concepto de «Ser». El Ser siempre se entendió de manera óntica, ya desde un principio este enredo ontológico es lo que produjo lo que Heidegger denominó como «el olvido del Ser». El «olvido del ser» se podría también describir como la aparición de un error, un error que posibilitó el inicio de la historia. Como comentaba, según entiendo, estamos ya a caballo entre el final del estadio metafísico y lo que Heidegger luego entendió como el nuevo comienzo. Interpretar ahora la llegada del último dios es lo más difícil, y se puede caer muy fácilmente en la mala interpretación. Esto tiene que ver en parte con el hecho de que nuestro lenguaje es marcadamente metafísico. Al tener un lenguaje metafísico, cada concepto tiene un lastre, sobre todo, los conceptos tan metafísicamente cargados como los conceptos de hombre o el concepto de Dios. En el otro pensar el lenguaje tendrá que ver con lo que Heidegger ya entendió como un «poetizar pensante».

Heidegger en los Beiträge zur Philosophie (Contribuciones a la filosofía) habla del pensador del nuevo inicio, y reconoce que él ―Heidegger― no es ese pensador que ha de venir, por lo que Heidegger mismo podría ser considerado como un pensador del traspaso, en este sentido, ¿el pensar poetizante sería ya ese otro pensar que busca Heidegger o sería más bien una suerte de pensamiento del traspaso?

Bueno, recuerda un poco a Nietzsche. Así habló Zarathustra era una obra cuyo mensaje iba a ser entendido décadas o incluso siglos después. También éste es el caso de Heidegger y de sus Beiträge zur Philosophie. Vom Ereignis. Heidegger era consciente de que su obra no iba a ser entendida en su época, necesitaría una suerte de período de latencia para que esto fuera así. Ahora nos encontramos en la fase final del despliegue metafísico. Esto quiere decir que sólo tenemos dos opciones: seguir desarrollando un tipo de filosofía que caerá inevitablemente dentro de los parámetros del pensamiento metafísico, o dar un salto hacia el otro pensar. El pensador al que se refirió Heidegger será el pensador ya no del traspaso sino del nuevo comienzo. Su lenguaje ya no estará circunscrito dentro de la tradición metafísica. La obra de Heidegger puede ser entendida, en este sentido, como preparación para el salto hacia estas formas de pensamiento originarias.

Baeza4

 

(*) Dr. © Doctorando en Filosofía en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Coordinador del Coloquio «Heidegger y la Poesía: hacia una topología del pensar poetizante», poeta y gestor cultural. Las fotografías de esta entrevista son de su autoría.

Compartir

Escribir un comentario

Norma de uso obligatoria

  • Los comentarios tienen que referirse al tema publicado
  • No se publicarán comentarios fuera de la ley local (difamaciones)
  • No está permitido el lenguaje soez ni ataques personales
  • Reservamos el derecho de eliminar comentarios inapropiados
  • Comentarios breves, no más de 20 líneas
  • No publicaremos anónimos ni falsas identidades

Aclaramos que no publicamos comentarios automáticamente

La opinión de los lectores, no es la de contrACultura


Código de seguridad
Refescar