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San Salvador, 22 de Julio de 2017
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Trazos y lienzos del «Duke Mental»

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Entrevista con el pintor y escritor David Duke

Por Miriam García

Imágenes tomadas del Facebook de David Duke

San Salvador-David Duke o Duke Mental es un joven salvadoreño que se ha propuesto meterse de lleno a la pintura y la poesía. Con su última publicación, Punkesía y sus trabajos plásticos que han estado en diversos países. Ha expuesto de manera colectiva y algunos de sus trabajos han conocido galerías y salones internacionales, de este y el otro lado del charco. Este joven que vive en Santa Tecla comenta que lo único que tenía claro de niño era que buscaba ser artista; y así fue como se sumergió en este mundo polifacético. También ha sido parte importante de los impulsores por la aprobación de la Ley de Arte y Cultura que promulgó hace dos años la Secretaría de Cultura del FMLN.

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David Duke en conferencia de prensa previa al Festival Avenida Revolución 2014

¿Cómo es que vos decidís convertirte en un artista, a que se debe esta motivación?

Yo desde pequeño ya sabía más o menos lo que quería hacer. Tenía mi motivación. Quise estudiar artes, pero mi papá no me dejó, aquí en la UES. Luego empecé a estudiar artes en la Universidad Doctor José Matías Delgado, pero tuve problemas con la directora en ese entonces, que se llemaba Rosemarie no recuerdo.

En esa época no terminé ni el ciclo porque ella nos descalificaba los trabajos. Decidí cambiarme a arquitectura, siempre en la Matías, para llevar lo del dibujo a la par pero las matemáticas me Fregaron. Luego me fui del país y después de un tiempo volví y de allí decidí dedicarme a pintar por puro rollo. Cuendo estuve en la Matías tuve clases con Walterio Iraheta y entonces, tener ese encuentro con un artista de verdad me impactó bastante. Yo recibí las clases con él y eso me dio ánimos para meterme más al arte.

Al volver de Estados Unidos comencé a pintar, a meterme más al arte y allí fue que conocí a Jorge Merino y otros amigos. Me metí por completo en el ámbito del arte; pero desde pequeño tuve esa inclinación.

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Fusión elemental, de David Duke

¿Siempre, desde niño?

Sí.

¿Y con la poesía, cuando nace la idea de meterte a escribir?

Fijate que con la poesía fue hace unos 13, 14 años. Yo decía que eran poemas, aunque todavía no lo eran; eran mis escritos. Con el tiempo, creo que la persona que más me ayudó fue Lauri García Dueñas cuando me dijo que lo que yo hacía no era poesía. Su sinceridad y su honnestidad fue lo que me ayudó. Si ella no me dice eso, hubiera seguido cometiendo los mismos errores. Por mucho tiempo yo me acerqué a varios poetas, les mostré mis escritos y no me decían nada; sólo me decían «guardálos y después los sacas».

¿No tuviste alguna formación de taller?

Pues, después de tener esa amistad con Lauri, porque tenemos una amistad muy bonita; yo le presenté mis escritos y ella me dijo  «esto no es poesía, esto sí…»  Me sugirió que me metiera a un taller literario y fue lo que hicimos entre todos con Jorge Canales y con Erick Jalagua. Después de esto yo tenía ya una lucidez sobre la poesía. Comencé a estudiar a algunos antipoetas y por esa rama me fui. Entonces, hace cuatro días me antologaron en un trabajo costarricense, una señora italiana nos hizo una antología y le ayudó Otoniel Guevara para que ella comprendiera como es la poesía en Centroamérica y aparezco en la Antología que hizo Antonio Cienfuegos; entonces eso me indica a mí que voy bien.

Entonces, yo considero que lo que en aquel momento hizo Lauri fue corregirme; porque es bien fácil que te den paja. Que te digan  «Sí, aquí estás bien»  y estás en un error, porque vos desconoces. Ahora es distinto.

Ya empezás a trabajar más los textos.

Pues, ahora estoy conciente que lo que estoy haciendo es destruyendo la poesía, porque el rollo de la Punkesía es eso, romper un orden establecido. Y traslado eso a la pintura; si te das cuenta en la pintura estoy tratando de destruir los cánones europeos establecidos.

Romper lo tradicional de la poesía, pero con una manera más consciente, con una intención.

Sí, claro, estoy completamente conciente de lo que estoy haciendo ahorita. Yo se que la Ironía y la irreverencia que estoy utilizando no es lo bonito, lo que comúnmente en el lenguaje poético se utiliza, pero ahora sí estoy consciente de ello y con ganas de seguirlo destruyendo porque hay gente que lo ve como algo demasiado sacro; entonces yo considero que las cosas no son sacras; ni siquiera el ser humano para respetarlo tanto.

¿Cuáles son los temas más palpables en tu trabajo y por qué elegís esos temas?

Bueno, mirá,  la muerte, que es algo que vemos todos los días y nos ha vuelto insensibles hasta casi lo inhumano. Creo que el humano es una bestia y hay algunos tan bestia que aceptamos la muerte…

¿Cómo algo cotidiando?

O sea, de la manera estás comiendo y estás viendo muertos en la televisión.

Hemos perdido la sensibilidad.

Sí, entonces yo critico eso en la Punkesía; critico no solamente la bestialidad del ser humano, sino también la malicia, la pidardía, el vivianismo en el que vivimos. Yo creo que también soy “old fashion” en ese sentido de la falta de valores morales. Y no solo critico esta falta de moral, sino que por otro lado critico la religiosidad porque la gente cree que lo moral es lo religioso y están muy equivocados porque la religiosidad es una doble moral. Básicamente eso es lo que abordo en la Punkesía.

¿Y en lo que pintás, que expresás a través de tu trabajo plástico?

Fijate que en la pintura es igual. Te soy honesto, tengo pinturas que tienen mucho atractivo visual pero les cambio el nombre. Para mí se llaman de un modo, pero al resto de la gente les digo otro. Es una crítica a la vida, a esta vida miserable que nos han heredado. Nos mintieron. Sólo imaginate, nos mintieron tanto que nos dijeron que el futuro iba a ser mejor y el futuro en que estamos es peor y todo eso es lo que yo expreso en mi pintura.

Claro, no estoy diciendo que soy vanguardia…

¿Qué te vas a encajonar en un estilo?

No, que soy lo máximo y que lo que yo hago es único. No, no quiero ser el pintor “más paloma” de este país. Ni lo quiero ser ni me interesa eso. Si me interesa quebrar las reglas, porque la gente se ha sometido a reglas estúpidas, de que esto debe o no ser así… La verdad es que no, la vida real es distinta. Entonces las reglas, el sistema que tenemos, es un sistema de regla

s de otro tiempo, de hace treinta, cuarenta años y actualmente ya no estamos viviendo esa realidad.

¿Cosas que ya no son aplicables a nuestro entorno?

¡Claro! Y las estéticas visuales tampoco son aplicables a nuestro entorno actualmente. No podemos decir que son las mismas de hace 30, 40 años. Por eso no me importa mezclar óleo, acrílico y que se quiebre el lienzo.  A mí no me importa. Obviamente para concursos y galerías trato de hacerlo más diregible porque lo que se hace es comerciar con eso, y como no puedo vivir del aire hago piezas más «digeribles.»

¿Y qué que es lo que has logrado al meterte de lleno al arte?

Pues mirá, lo primero es liberarme de tanta cosa. De esa doble moral, ahora puedo decir las cosas y no me importa sí se molestan o no. Yo estoy bien seguro que hay personas a las que les molesta que a mí me llamen escritor, que me llamen poeta. Sí ellos se quieren autollamar poetas o maestros, está bien. A mí no me interesa como me llamen, yo soy David Duke, o Duke Mental y ya. Ahora, la formalidad del caso otros lo hacen. Yo respeto esos protocolos pero eso no significa que esto influencia mi trabajo. Mi trabajo está ahí y si le gusta bueno, y si no también.  Yo no escribo para mi ego. Escribo para que las demás personas puedan sentirse bien con lo que yo escribo.

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Punkesía, primer poemario de David Duke

¿Personas que puedan identificarse por lo que escribís?

Sí, ¿por qué te digo esto? con personas comunes, que no necesitan meditar tanto en una metáfora; que piensen ¿Puta, y este qué me quiso decir? Por eso uso la ironía, porque la ironía es un lenguaje popular, muy cercano y que se presta mucho hasta para mezclarse con el albur. Por eso lo hago; porque a mí no me interesa agradar a la élite artística de este país, a la élite poética, o decir que soy un gran amigo de otros grandes. Lo que han logrado otros es cosa de ellos. Mi rollo es la gente. Por eso a mí me molesta que se me critique cuando hay alguien desde arriba mirando hacia abajo y pienso, «¿qué tan importante debe ser mi poesía que los que están arriba están mirando hacia abajo, me estén mencionado?»  están pendientes;  ¿me entendes?

¿Cuando se da algo que irrumpe?

Exacto, cuando algo así se da, molesta, y yo estoy acostumbrado a molestar a la gente, pero no me interesa. Yo quiero decir las cosas y si las escuchan bueno y si no también. Yo las dije. Estoy acostumbrado a que todo lo que hago tiene una reacción. 

¿Te has sentido influenciado con alguien tanto en la poesía como en lo que pintás?

Bueno, las influencias son lo que estoy viviendo, básicamente; pero si ya nos ponemos al canon artístico y todo el rollo de quienes me han influenciado te puedo decir que Nicanor Parra y Charles Bukowski; aunque no los haya leído mucho, no soy experto en ellos, ni te voy a decir que lo se todo de ellos; no soy fiel seguidor tampoco. He leído poco y pero me he identificado con su trabajo,. En la pintura, hay un pintor de postguerra, me identifiqué con su trabajo, aunque no con todo el trabajo. Pero de allí no he tenido maestros, en el sentido de seguir la línea de alguien, primero porque no quiero hacer más de lo mismo que hacen otras personas. Quiero hacer algo más propio y eso hace que me separe de lo tradicional en algunos cuadros. O sea, es pintura, pero para algunos no es arte. Algunos dicen que el arte debe tener ciertas cosas; pero no, yo no lo veo desde el punto de vista del Canon. Yo no lo miro desde ese punto de vista.

¿Tu punto de vista es más acerca de la expresión, lo que significa?

Te voy a decir mi concepción del canon, para mí es lo que hace occidente, lo que ha impuesto europa. Ellos dicen lo que es bueno y lo que no. Ellos han pensado que rigen el mundo y decir que es arte y que no, es una tontera. Es como la poesía, hay quienes te dicen que es poesía y que no. Creo que ahora en la actualidad no podemos estar encerrando todo a galerías, museos, porque el arte ya trascendió eso, ¿me entendés?

Hay arte callejero, hay arte urbano.

¿Y que significa para vos ser artista en la pintura y la poesía acá en El Salvador?

Es algo súper sacrificado. Si sos artista y tenés dinero vives despreocupado, vivis produciendo. Pero si no tenés dinero, tenes preocupaciones, tenes gastos que solventar.

¿Vos no vivís de tu arte?

No del todo. Algunas cosas la pagan mis papás, aún vivo con ellos y no me avergüenzo de decirlo.

Pero algunas cosas si salen de tu trabajo artístico.

Sí, por ejemplo mi taller se mantiene sólo, la pintura, los lienzos y otras cosas. Soy bien metódico en ese sentido con algunos gastos, como mis poemarios que son casi siempre autogestión. La vida del artista no es holgada acá en Latinoamérica y te digo porque lo he platicado con otros artistas tanto de México, Sur América. También hay argollas doradas en esos países. En otros lugares las cosas son diferentes como en Cuba donde quizá si existen argollas doradas para los artistas pero no con base al amiguismo y elitismo que existe aquí, sino con base al profesionalismo. Allí ves que es más parejo el rollo. SI te esforzas, ingresas al círculo. En cambio acá, si no tenés contacto no ingresas.

¿Dónde has expuesto y publicado?

Pues mirá, he estado exponiendo en México, El Salvador, Guatemala, Estados Unidos, Honduras, Perú; pero mi obra ha viajado más. Me han comprado en Finlandia, me han comprado en Noruega; en los países que ya te mencioné. Con la poesía esta es mi primera publicación seria independiente y con las antologías he aparecido en dos; la que hizo Antonio Cienfuegos en México (La generación del fin del mundo) y en la antología de poesía centroamericana que hizo la italiana Zingonia Zingone; que se llama Un Tapiz al centro ambas de este año.

¿Y como ves que se recibe tu trabajo artístico aquí en El Salvador?

  Es difícil. . Hay gente que te conozca o no te recibe bien; pero es más que nada un 60-40. El 40% te recibe bien y el otro 60 no le interesa. No es que no te reciba bien; es que no le interesa y creo que se debe por el desconocimiento al respecto del tema de las artes. Por ejemplo, en Cuba sí hay un conocimiento y una educación de las artes y las exposiciones y recitales se llenan. Acá, en un recital están los mismos poetas, por ejemplo.

Yo creo que si querés lograr algo con tu trabajo artístico es importante salir con tu obra. Así lo he hecho yo. He vendido mis cuadros en Europa; con más suerte en Estados Unidos. NO te digo que es algo de todos los meses: pero cuando lo he conseguido he logrado seguir financiado mi obra. He logrado la constancia que te permite continuar en esto del arte. Pero tampoco podés reventar tu obra vendiendo en 30, 40 dólares: haciendo masa; porque es contraproducente para tu trabajo. A veces podés hacer cosas de mala calidad pero solo para venderla; pero eso puede causar que en un futuro tu obra no se cotice. Por ejemplo; mi libro Punkesía tiene un precio de siete dólares y algunos me dicen que es muy caro; pero si no lo compran es porque no merecen leer mi obra. Así de claro; y no es porque sea exquisito sino porque es una autogestión. Es lo que se ha gastado.

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Comentarios   

 
0 #1 Jazz Miranda 05-04-2014 21:12
Adónde puedo leerle?
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