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Diario Digital ContraPunto

San Salvador, 23 de Mayo de 2017
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Una vulva, un falo, un agujero en el techo en la Cueva de Corinto

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Ricardo Lindo nos lleva a la Cueva de Corinto y comparte sus comentarios y observaciones en las distintas visitas que realiza al sitio como investigador de la Secretaría de Cultura.

Por Ricardo Lindo (*)

San Salvador.- La Cueva o Gruta de Corinto, o Cueva o Gruta del Espíritu Santo, es conocida por los lugareños desde siempre. Está situada al norte de El Salvador, en el departamento de Morazán, cerca del pueblecito de Corinto.

El primer reporte de la existencia de esta cueva cubierta de pinturas para el mundo científico data de 1889 y es de don Santiago I. Barberena. Esta cueva admirable, sin embargo, no tiene mucha presencia en el imaginario salvadoreño. Probablemente su difícil accesibilidad ha hecho que permanezca en la sombra. La edad de estas pinturas es incierta. Wolgang Haberland, profesor de la Universidad de Hamburgo, les atribuyó 10.000 años de antigüedad.

Reproduzco a continuación algunas fotos:

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Dos humanos con alas                    Serpientes

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Ave                           Crustáceo                       Mano roja

Fotos de la Cueva de Corinto: Bradshaw Foundation.

Tengo los documentos revueltos, pero creo que la foto de la caverna es de José Luna, la fotografía que encabeza el artículo. Las que siguen son de la Bradshaw Foundation, fundación inglesa destinada a estudiar y preservar el arte rupestre del mundo. Han sido alteradas para que sean más vivos los colores hoy bastante mitigados, imágenes bastante deterioradas. 

 

Veamos otras dos fotografías:

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Mano negra                             Motivo vulvar

Fotos de la Cueva de Corinto: Bradshaw Foundation.

 

Ahora bien, Peter Robinson, especialista de la fundación mencionada, identifica la imagen de la derecha como una vulva. A mí me parecía más bien una hoja, una llama o una almendra. Muchos visitantes ha tenido la cueva desde hace más de cien años, especialistas o no. Yo mismo la visito con regularidad desde hace tres años como investigador de la Secretaría de Cultura de El Salvador, pero no fue sino hasta marzo de este año que advertí lo siguiente:

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Fotografía: Ricardo Lindo.

En diagonal, arriba a la derecha de la vulva, hay un falo erguido. El semicírculo sobre la vulva puede ser excavado y representar un seno. Podemos seguir fabulando pero detengámonos aquí. Qué nos dice esto: que la capilla rupestre fue en determinado momento consagrada a la fertilidad, la fertilidad humana implicando la de la tierra nutricia. Y todo en este abrigo rocoso habla de la vida, los personajes que parecen danzar, las plantas, los animales, incluido el venadito que inclina la cabeza ante el arquero, pues servirá de alimento, y asimismo el sol que estaba en lo alto y que describió Haberland a mediados del pasado siglo, y del cual apenas quedan restos de los extremos de los rayos.

Pero el sol sigue, de algún modo, presente.

Si usted abre un agujero en el techo de su casa, dos veces al año se situará el sol perpendicularmente sobre él. Ahora bien, dos veces al año el sol se sitúa a mediodía al centro de la bóveda celeste, los días del llamado paso cenital. Para El Salvador, el último tuvo lugar hace poco, el 26 de abril de 2013. En nuestro Museo de Antropología, los miembros de la Asociación Salvadoreña de Astronomía situaron un ladrillo bajo el sol e hicieron girar una cámara en torno para demostrar que no arrojaba sombra.

Al mismo tiempo, el sol se presentaba en un agujero en un alero de la Cueva de Corinto. Veámoslo:

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Maribel Zepeda, policía de turismo, situada bajo el agujero que arroja su sombra bajo sus pies.

Se podrá argumentar que en el pasado remoto era distinto el cielo. Pero esto que es válido para el cielo de las estrellas fijas no lo es para el sistema planetario. Podemos remontarnos miles y miles de años atrás sin encontrar más que una insignificante variación.

Un agujero permite distanciar más fácilmente el cielo de las estrellas fijas del cielo planetario. Este agujero, que los arqueólogos sospechaban ser un observatorio, marca además el paso cenital. ¿Cuántos y cuántos años de observaciones fueron necesarios para determinar el punto en el cual debía abrirse? Creo que contienen también información astronómica los cercanos megalitos. Creo que en Corinto ESTAMOS ANTE UNA OLVIDADA RAZA DE ASTRÓNOMOS RUPESTRES. 

(*) Escritor, investigador salvadoreño, colaborador de contrACultura.






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Comentarios   

 
0 #1 Fredi Javier Benitez 15-12-2013 18:32
Interesante teoría sobre el agujero y sus probables fines, siempre tuve cierta curiosidad y la intuición de que ese no es un simple agujero, en cierta ocasión le serví de guía a un colombiano muy interesado en conocer las cuevas y posar bajo el agujero me dijo que había una energía impresionante en ese punto lo cual me dejo mas inquietudes sobre dicho agujero. Durante mucho tiempo escuche que en la zona de las cuevas se encontraban objetos relacionados con nuestro antepasados y busque por mucho tiempo esperando buscar algo tuve la idea que cada ves que llovía fuerte el agua podría dejar algo al descubierto y la idea tubo éxito encontré tres objetos ahí en las cuevas de los cuales guardo dos todavía por que extravié uno y me gustaría revisarlos o estudiarlos con alguien que conozca sobre estos temas me parece que arrojaría datos sobres los antiguos habitantes de las cuvas
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